Como ciudadana me pregunto si en este período previo a las próximas elecciones presidenciales las autoridades de mesa habrán estudiado mínimamente el código electoral. Algunos improvisados presidentes de mesa lo desconocían en las primarias de agosto. Fueron puestos por el oficialismo para que actuaran funcionalmente, y de esa manera se cometieron gruesos errores de interpretación en el escrutinio. Podríamos hablar sin equivocarnos de fraude encubierto. Así llegaron a un 50 por ciento tan mentiroso como los números que publican de los índices del Indec y pretenden perpetuarse en el poder. Gozan de impunidad en sus cargos, abusan asociándose ilícitamente en cuanto negociado pueden para obtener pingües ganancias, ningún juez los sentencia ni los halla culpables aunque hayan cometido delitos graves. Son intocables, salen en las fotos de ricos y famosos, rodeados de sus testaferros en las fiestas de elite, aplauden a una dama que estará acompañada de un vice guitarrero, disc jockey rockero que ha usado el dinero aportado durante años por los jubilados de todo el país y las reservas del Banco Central para pagar deuda externa de créditos carísimos tomados con banqueros extranjeros, que sonríe falsamente desconociendo altos índices de desnutrición y mortalidad infantil, y les ha negado a los ancianos del país el derecho a un digno 82 por ciento móvil y una jubilación que supere la canasta básica o el salario mínimo vital móvil del activo. La pregunta final es si el FPV llama a esto justicia social. ¿Cree que nosotros, los jubilados, somos ignorantes? No, vamos a ir a votar y demostraremos que el oficialismo está equivocado con su modelo autoritario e injusto, riqueza para pocos, "ellos", los dueños del poder, unos pocos políticos corruptos enquistados en bancas que dejan vacías demasiados días del año o en ministerios ajenos a las realidades sociales y ciudadanas, inmersas en la inseguridad y pobreza cotidiana.

































