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Para las madres de Di María y el Patón Guzmán, sus hijos son el mejor partido

Felíz Día!  A horas del clásico y por el Día de la Madre, le hicieron frente a las rivalidades irracionales y se juntaron en una charla y un abrazo.

Domingo 20 de Octubre de 2013

Historias. A Diana Carreño y Patricia Palomeque las une el fanatismo, a una por Central y a la otra por Newell's. A horas del clásico, aceptaron juntarse para hablar de sus hijos. A Marta Ronga y María Dal Dosso, en cambio, las une el haber sido madres en épocas de mucho dolor. Cuatro historias distintas y un denominador común: el amor que da la maternidad.

Que sus hijos tengan más de 20 años, sus propias familias, profesión y una popularidad incalculable les importa muy poco. Son madres. Y para ellas Angel y Nahuel son y serán eternamente sus "chicos". Diana Carreño es la mamá de "Fideo" Di María, el "por siempre" jugador de Central y actual volante ofensivo del Real Madrid y la selección argentina. Y Patricia Palomeque es la madre del "Patón" Guzmán, arquero de Newell's, del seleccionado Sub 17 y actual campeón del Torneo Final 2013. Ninguna de las dos pasará hoy el día con ellos, pero eso no las preocupa. Dicen que ya están "acostumbradas" a acortar esas ausencias, por teléfono, skype y whatsapp, y que prácticamente los ven más por los diarios y la tele que cara a cara.

La Capital las convocó por el Día de la Madre, para que contaran cómo es ese amor materno, también en las horas previas al clásico. Obviamente, ambas verán el partido y quieren que gane el cuadro de cada uno de sus hijos: tienen las camisetas puestas. Pero aclararon que, por sobre todo, desean que el partido se juegue en paz y sea una verdadera fiesta para la ciudad. Y contra toda rivalidad violenta e irracional, ayer se dieron un abrazo y se desearon suerte.

"Mi hijo siempre quiso ser arquero, pero cuando de chiquito jugaba en el Social Lux (club de barrio Ludueña), lo ponían de 2, de 4 ó de 6", dice la mamá del Patón Guzmán, quien se declara "cholula" de su hijo. A tal punto que creó en Facebook el perfil "Guzmán a la selección", donde cuelga fotos de "Nahuito", como lo llama en la intimidad. La historia de "Angelito" también empezó en un club de barrio: El Torito, en Alberdi Oeste. El Fideo comenzó a jugar al fútbol a los 4 años y por una clara recomendación médica, ya que era “muy inquieto”, asegura la mamá. “Lo único que quería era jugar a la pelota. De la escuela (Buen Samaritano) siempre me llamaban, y no porque se portara mal, sino porque pateaba entre las plantas y la Virgen del patio y nadie podía pararlo”. A los 7 años se lo llevó Central. El “pase” fue por una veintena de pelotas de fútbol.

Guzmán se caracteriza por ser muy alto (mide 1,92 metro y calza 47 y medio). Y su mamá lo grafica así: “Conseguirle botines era un sufrimiento. Aún tengo sus primeras zapatillitas, eran 22”. Pero su hijo también se destaca por ser sensible y solidario. “Aprovecha su fama, que mucha gracia no me hace, para ayudar y poner el cuerpo, que es la única forma de cambiar las cosas”, remarca haciendo referencia al padrinazgo que ejerce junto al arquero de Central, Manuel “Melli” García, del Centro Comunitario Comunidad Rebelde, que se formó en donde alguna vez hubo un búnker de drogas en barrio Triángulo.
El jueves, varios pibes del barrio con jugadores de Central y Newell’s, entre ellos Nahuel, jugaron un “clásico” contra la violencia pateando sobre la tierra.
Angel se destaca físicamente por ser muy flaco (pesa 75 kilos) y, según su mamá, “por no perder nunca de vista su origen”. Nació en el populoso barrio El Churrasco, de la zona norte. Y así se lo tatuó en el brazo. “Nacer en la calle Perdriel fue y será lo mejor que me pasó en la vida”. Diana dice que, cada vez que vuelve a la ciudad, su hijo se da una vuelta por el vecindario. “Mi familia ya no vive allí, pero ese en nuestro barrio: la casa donde nació Angel no la vendí, es la del sacrificio, donde aún tenemos amigos. Esta nueva casa me la regaló él y estoy haciendo un museo con sus cosas: ya tengo 60 camisetas, pelotas, fotos y recortes. Aunque el mejor regalo que me hizo fue el ser abuela de mi nieta Mía, hace cinco meses”, dice orgullosa.
Tanto Patricia como Diana, echan por tierra el mito de la mala relación entre suegras y nueras. “Verónica, la mujer de Nahuel, es su novia desde los 17 años, era vecina del barrio. Ya se recibió y ahora viven en un departamento de dos habitaciones, así que tal vez no falte mucho para que me hagan abuela”, dice Patricia.
Y la mamá de Angel también le dedica buenas palabras a Jorgelina, la rosarina con quien se casó su hijo hace tres años. “Hablo más por teléfono con ella que con él, que siempre está entrenando, si bien acabamos de cortar, me dijo que metió un gol (ayer contra el Málaga) y que mañana (por hoy) verá el clásico sí o sí”.
La charla volvió al día de hoy. Se escucharon las palabras “delincuentes” e “inadaptados”. Pero aún así apostaron a pasar un buen día. “Tengo fe de que todo va a ser en paz”, dice la mamá de Guzmán. “Que salga todo bien”, desea la de Angel. No lo aclararon demasiado, pero ninguna hablaba precisamente del Día de la Madre.

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