En la edición del pasado 10 de febrero, una carta de José M. Sanguinetti señalaba que el Ministerio de Justicia es un ministerio innecesario. Disiento con él. El hecho de que no funcione eficientemente no quiere decir que se pueda prescindir del mismo. Tuvimos la triste experiencia de un Presidente de la Nación inoperante y no por ello podemos decretar prescindible al Poder Ejecutivo. Sí, debo reconocer que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de nuestra provincia deja mucho que desear. Y me interesa señalar precisamente el aspecto de los derechos humanos. En la provincia de Santa Fe se han producido hechos gravísimos de neto tinte nazi. En Rosario cinco acciones criminales recibieron el privilegio de la impunidad con el cierre de las causas judiciales con el agravante de que no se le dio el pase al fuero penal federal, que es lo que correspondía. En la capital provincial hubo pintadas cuyos autores se identificaron por internet como "Grupo Neo Nazi". Nadie sabe qué pasó. En Rafaela, en el Día del Perdón (Iom Kipur), la fecha más sagrada del judaísmo, las instituciones de esa religión aparecieron pintadas con esvásticas. ¿Los culpables? Nadie lo sabe. Y el ministro de Justicia y Derechos Humanos guarda un silencio al respecto. Gracias a esa actitud nuestra provincia pasó a ser la que más hechos de judeofobia presentó en el 2008 y, mucho me temo, una de las más graves del continente. El Ministerio es necesario, pero necesita de autoridades que les interese cumplir esa función.

























