Un mensaje subliminal es una señal o mensaje diseñado para pasar por debajo de los límites normales de percepción: mucho de lo perceptible no es percibido por nosotros. Cuando mi hijo cursaba la primaria, un día la profesora de ética les dijo a los alumnos que acababa de llegar en un taxi trucho. Los chicos le respondieron: "Señorita, eso es ilegal". A lo que ella replicó: "Ah sí, ... pero es más barato". Ese es un lamentable ejemplo de mensaje subliminal, que tuve que corregir para no distorsionar la ética de mi hijo. En televisión están pasando una propaganda de Pepsi en la que se le hace un guiño de picardía a un director técnico de fútbol que no pronuncia bien y dice "Pecsi". Este mensaje de que digas como lo digas "ganas lo mismo" sugiere que si alguien no es instruido puede llegar a "ganar lo mismo". Cuando un personaje televisivo ningunea a discapacitados, explota a chicos o bastardea a políticos y el día de las elecciones envía a los dobles políticos a hacer monerías en el acto eleccionario, no sólo se hace proselitismo, sino que se están burlando de la veda electoral y por ende de la Justicia. Los políticos desfilaron por el programa y no sólo siguieron el juego de este orquestador de mensajes subliminales, sino que, a falta de ideas, adoptaron los slogans publicitarios que este señor dueño del rating les sugirió. Lo positivo de estas elecciones fue que gran parte de la población mandó un mensaje subliminal a los políticos: el 2011 queremos transparencia, cambios y proyectos concretos.





























