El domingo 19 de diciembre decidí ir a desayunar a un famoso bar de la costanera norte el cual tiene una espléndida vista al río. En el momento que descendí de mi vehículo aparece un joven de alrededor de 16 años con una remera verde y con las inscripciones de un hospital de la ciudad, el cual es público y para niños. En es mismo momento me exige un bono contribución de 4 pesos. Cuando vi como lo hizo le solicité si tenía una credencial. El chico muy amablemente me la mostró sin ningún problema, pero es aquí la cuestión, la credencial era falsa. Es decir muy casera y con sello e impresión como de cualquier mafia recientemente organizada. Aquí es donde comencé a cuestionarme, ¿la Municipalidad tiene conocimiento de esta situación o es aquí donde a través de una ordenanza existe un negocio para algunos y donde se institucionaliza el trabajo infantil? Estaría bueno empezar a regular lo que existe y no a seguir expandiéndonos, ya que el problema se les hará imposible controlar.






























