Llama poderosamente la atención la actitud del lector Ghione, aunque deberíamos estar acostumbrados a sus diatribas. Mientras niega el derecho a opinar y expresarse a los no católicos por ser " de afuera", se explaya libremente sobre los no creyentes, los homosexuales, travestis, etcétera, grupos a los cuales, supongo, no pertenece. Si no es así me disculpo. Tilda de ignorantes a quienes señalan las graves deficiencias en la actitud de la Iglesia para afrontar los graves problemas que causa esta y otras conductas en nuestra sociedad (y que es lo que hace que muchos consideremos lícito opinar al respecto), asumiendo nuestra ignorancia respecto de la práctica del celibato en otras religiones, a la vez que olvida, sugestivamente, que otras religiones cristianas no consideran necesario el celibato. Y no es absurdo que muchos tengamos dudas respecto de la capacidad de un célibe para aconsejar a un matrimonio, puesto que cualquiera que haya estado en pareja, tenido hijos, etcétera es consciente de lo difícil que es afrontar una crisis dentro de este ámbito sin experiencia. La experiencia enseña. Y, a fin de cuentas, si aplicamos su regla, un sacerdote no debería opinar. Los de afuera son de palo.























