Lo inmovilizan en su casa y se llevan un auto y una moto
"Gisela, ayudame", gritaba Ezequiel Rodríguez, un muchacho de 27 años, pasada la medianoche del domingo desde su casa de la zona sur de la ciudad. La destinataria de la súplica era una vecina. Cuando la mujer acudió en su ayuda, el dueño de casa estaba inmovilizado y la propiedad envuelta en un tremendo desorden.
18 de enero 2011 · 01:00hs
"Gisela, ayudame", gritaba Ezequiel Rodríguez, un muchacho de 27 años, pasada la medianoche del domingo desde su casa de la zona sur de la ciudad. La destinataria de la súplica era una vecina. Cuando la mujer acudió en su ayuda, el dueño de casa estaba inmovilizado y la propiedad envuelta en un tremendo desorden. Tres asaltantes la habían desvalijado antes de marcharse en el auto con el que Rodríguez había llegado un rato antes a la vivienda. También se llevaron una moto del joven asaltado.
Los asaltantes recogieron un redituable botín. Dos televisores con pantalla de LCD, una play station, una computadora y otras pertenencias fueron a parar a sus manos. A los artículos electrónicos los cargaron en el Volkswagen Fox de Rodríguez y se esfumaron en el vehículo mientras que, al parecer, el tercer maleante desapareció en una Honda Storm, de 125 centímetros cúbicos, de color azul, del dueño de casa.
El atraco ocurrió cerca de la 0.30. A esa hora, Rodríguez arribó a su domicilio de Rueda 1645 en un VW Fox. El muchacho vive solo y regresaba de la casa de su novia. No tuvo tiempo de estacionar el auto en el garaje. Tres desconocidos armados lo abordaron y lo obligaron a franquearles el ingreso a la vivienda. Una vez adentro le ataron las manos y, con la situación controlada, continuaron con la tarea delictiva. Recorrieron todos los rincones de la propiedad en búsqueda de elementos de valor hasta que reunieron los objetos sustraídos.
Desde la terraza. Un rato después, Gisella, una joven que vive en una casa contigua, llegó con sus padres a su vivienda. Los ladridos de sus dos perras la inquietaron. "Mi hija subió a la terraza y escuchó que Ezequiel la llamaba", contó ayer a la mañana Norma, la madre de Gisella, detrás de una puerta enrejada. Los gritos de Ezequiel sobresaltaron al padre de la chica, que ya se había acostado. El hombre apenas tuvo tiempo de ponerse un short y, descalzo, también subió a la terraza. Una vez allí, el hombre y Gisela se percataron de que el muchacho había sido asaltado, pero dudaron unos instantes en acudir en su ayuda porque presumieron que todavía los asaltantes no se habían marchado.
Sin embargo, dejaron de lado el temor y fueron a la casa de Ezequiel, al que conocen desde que nació. Cuando se toparon con él tenía las manos atadas, pero no lo habían lastimado. El muchacho les relató que había sido inmovilizado por ladrones. Norma se contactó con un vecino y salieron corriendo, pero ya los malhechores habían desaparecido. Después la mujer llamó al 911 y una patrulla policial acudió a la casa asaltada.
Norma contó que dos detalles le llamaron la atención: la perra de Ezequiel no ladró y la alarma no se activó. "No sé si fue una casualidad o si lo venían siguiendo. Nos quedamos helados porque los vecinos nos cuidamos entre todos, nos conocemos desde hace mucho tiempo. En el barrio hay arrebatos, pero no había ocurrido un robo como éste", comentó somnolienta, porque el domingo a la noche no pudo dormir.