Cuando ayer finalizó la operación que le hicieron a Cristina Kirchner, el hematoma subdural que la llevó al quirófano quedó resuelto, aunque está lejos de ser historia. Cualquier problema de salud de un presidente es una cuestión de Estado, un tema que genera interés público, que sensibiliza, que atrapa y que también asusta porque muestra sin atenuantes la fragilidad del cuerpo, porque expone sin paliativos una realidad: la enfermedad no entiende de privilegios ni respeta poder alguno.
Saber qué pasó, cómo está y cuál es el pronóstico de quien conduce el país es un derecho de los ciudadanos, pero es sobre todo una necesidad humana. Todos queremos saber.
Nadie quedó el sábado pasado al margen de la novedad que tibiamente apareció en algunos medios después del mediodía y que en pocas horas se convirtió en la noticia principal. Sin información oficial hasta entrada la tarde, trascendió que la presidenta estaba en la clínica Favaloro por un chequeo médico de rutina, hasta que se confirmó que Cristina Kirchner estaba siendo sometida a una batería de estudios cardiovasculares y neurológicos que dieron como resultado un diagnóstico que pocos habían escuchado en su vida: colección subdural crónica.
Sin espera posible. Un golpe, la sangre que quedó encapsulada entre el cráneo y el cerebro, los dolores de cabeza que aparecieron después, un hormigueo en uno de los brazos que obligaron a nuevos exámenes y una indicación quirúrgica que dio cuentas de una certeza: no se podía esperar.
¿Es grave? ¿Puede tener secuelas? Aunque google fue en las últimas horas el gran aliado de la gente preocupada y/o curiosa, lo ideal es dejar que hablen los que saben. Telmo Nicola, neurocirujano y jefe de Neurocirugía del Sanatorio Los Arroyos dialogó ayer con LaCapital después de que Cristina Kirchner salió de la sala de cirugía. "Se trató de una intervención rutinaria y común que los especialistas en este área atendemos con cierta frecuencia. Si bien es más común en personas mayores, tampoco es raro que suceda alrededor de los 60 años", la edad que tiene la presidenta.
El hematoma subdural crónico se produce a causa de un traumatismo "que rompe alguna venita" y genera esta situación. ¿Se necesita un golpe muy importante y fuerte para producirlo? Nicola dice que no, que a veces basta un simple choque con la punta de una ventana para que el cerebro realice un movimiento vibratorio determinado y que ese vaivén desgarre alguna vena. "Si el hematoma queda atrapado se va degradando la sangre, y como esa colección tiene una acumulación mayor de algunas sustancias empieza a absorber liquido cefalorraquídeo, por lo que se agranda", explicó el especialista. Si pasan los días, las semanas, y no se advierte el problema, aparecen los dolores de cabeza, esa sensación de hormigueo en la zona del cuerpo contraria a donde está el hematoma, y hasta pueden presentarse trastornos motores o del habla.
¿Se esperó demasiado en el caso de la presidenta para estudiarla a fondo? ¿Por qué aquel golpe producido el 12 de agosto no se siguió controlando de cerca? Nicola detalló que en ocasiones se trata de traumatismos tan banales que la gente no les presta demasiada atención, eso no quiere decir que haya un descuido. "He tenido pacientes que se golpearon con la punta de una ventana y al mes o mes y medio vinieron a la consulta por dolores de cabeza y mareos y tenían una colección subdural", dijo. En aquella ocasión la presidenta asistió a un centro médico donde le realizaron una tomografía computada que no arrojó problema alguno. Indudablemente el hematoma se fue formando con el correr de los días.
En el 95 por ciento de los caso debe extraerse por medio de una cirugía, dijo, "sólo aquellos que son muy finitos, como una lámina pueden mejorar con reposo y corticoides". "En manos expertas no debería haber problema alguno. En la operación hay que tomar algunos recaudos, es cierto, como dejar que el hematoma no se evacúe en forma rápida; luego hay que colocar un drenaje e indicar al paciente reposo estricto por 24 o 48 horas para dejarlo que se vaya moviendo a partir del tercer día".
El neurocirujano afirmó que el tiempo de recuperación es variable y, como sucede con cualquier paciente, va a depender de un montón de factores. Pero sin dudas "podrá retomar su vida normal".
¿Qué pasó antes del 12? Este es el cuadro de situación actual: la operación salió bien y el pronóstico es bueno, pero hay un momento de este proceso que sigue siendo un misterio y es qué pasó el 12 de agosto, cuando la presidenta sufrió el traumatismo de cráneo del que no se conoció nada hasta el sábado.
Por qué se cayó o golpeó y en qué circunstancias sigue quedando en la nebulosa, y según sostienen algunos profesionales no es un dato menor. Cristina Kirchner sufre desde hace años de hipotensión (presión baja) crónica y ha tenido varios episodios de desvanecimiento atribuidos a ese problema (que no suele ser de riesgo). Pero cuando ingresó a Favaloro se dijo oficialmente que el control médico incluía el chequeo de una arritmia (alteración del ritmo cardíaco). ¿Puede ese trastorno haberle generado un desmayo que a su vez ocasionó un golpe en la cabeza? Alfredo del Río, médico cardiólogo, director del departamento de Arritmias del Sanatorio Parque explicó que sí. "Por supuesto, una arritmia lenta (bradicardia, que es lo contrario a la taquicardia) o muy rápida puede generar pérdida de conocimiento, y eso a la vez producir un golpe; es algo que vemos con frecuencia".
Las personas con arritmia, sobre todo aquellas que tienen una baja frecuencia cardíaca suelen además tener presión baja y sufrir de desmayos o caídas. "En estos casos hay varios caminos: la arritmia puede controlarse con reposo y medicamentos o colocarse un marcapasos", expresó Del Río. Estos dispositivos, si bien se indican mayormente a personas de la tercera edad, también se utilizan en hombres y mujeres jóvenes, que consiguen una calidad de vida "muy buena", enfatizó el médico.
El "antes del traumatismo" de la presidenta es hoy el mayor terreno de conjeturas, simplemente porque hasta el momento nada se dijo desde el gobierno al respecto. Es imprescindible que en las próximas horas, mientras la jefa del Estado se recupera, se eche más luz sobre ese tema para así tener un panorama completamente claro del estado de salud de la mujer que hoy concentra toda la atención de los argentinos, y que nos recuerda una vez más que quienes detentan el poder son, ante todo, humanos.