Las innumerables quejas por parte de los pasajeros, las reiteradas reuniones de autocovocados y los incansables reclamos ante los distintos organismos públicos de la provincia de Santa Fe parecen no ser suficientes para que las empresas de colectivos Arito y Monticas mejoren las condiciones en la prestación del servicio de transporte. En mi caso particular, es la segunda vez en dos meses que los colectivos de las empresas Monticas y Arito se ven obligados a parar a la vera de la ruta por un desperfecto en el funcionamiento de la unidad, poniendo en riesgo la vida de los pasajeros cada vez que el coche se balancea de un lado a otro, por el roce de los camiones que transitan a velocidad en la ruta o bien al hacer el traspaso a la unidad de reemplazo, con los peligros que la ruta implica, todo ello sin ningún tipo de señalización. El viernes 15 de junio de 2012, un ómnibus de la empresa Monticas, salió a las 19.30 desde Rosario con destino a Venado Tuerto y siendo las 20.15 tuvo que detenerse en la banquina a la altura de Zavalla, por un desperfecto en el motor. Asimismo, el sábado 7 de julio de 2012 el colectivo Arito, con horario de salida a las 10.15, se vio forzado a parar al costado de la ruta en la autopista casi llegando al cruce de la AO12, porque estaba averiada la caja de cambios. Una de las alternativas era viajar parados en un Monticas que vino al rescate, el cual no solamente transportó a algunos pasajeros de la unidad averiada de Arito, sino también hizo dos paradas más logrando el hacinamiento de pasajeros. Resulta evidente para cualquier ser pensante, que en ambas situaciones, el desperfecto se encontraba en la unidad al momento de salir de la terminal y si hubiera habido algún control previo, se podrían haber evitado estos contratiempos. Ahora bien, hablar de contratiempos resulta algo insignificante respecto a las incalculables consecuencias que trae aparejada la pésima prestación del servicio de transporte por parte de las empresas Monticas y Arito. En este sentido, podemos citar como ejemplos del nefasto servicio, la falta de señalización en las unidades ("coche, horario" o "refuerzo", el destino y horario) lo que genera el desorden entre los pasajeros a la hora de abordar; las condiciones de higiene y climatización son deplorables, a tal punto que cae agua de los techos; la impuntualidad que, sin pecar de extremistas, puede llegar a repercutir directamente en el compromiso laboral de algún pasajero y la parada habitual sobre la banquina, por desperfectos de variada índole, poniendo en riesgo la vida de todos los pasajeros, entre otros. Por un lado, los usuarios no tenemos opción en este cuasi monopolio. Por el otro, el Estado, y más precisamente los funcionarios responsables del Servicio de Transporte de la provincia de Santa Fe, subsecretario de Transporte, ingeniero Gustavo Santos Peirano, deben tomar medidas concretas y eficientes al respecto para evitar que el sensacionalismo del presente titular sea convierta en una fatal realidad.























