El doctor Ignacio Lucas Albarracín, abogado nacido en San Juan, quien era presidente de la Sociedad Protectora de Animales, promovió la sanción de la Ley 2786 (promulgada el 25 de junio de 1891) de Protección a los animales. Por dicha Ley es obligatorio brindarles protección, además de estar prohibida su caza y maltrato. Albarracín falleció el 29 de abril de 1926 y en su honor se instituyó el 29 de abril como el Día del Animal. Los animales tienen derechos que los protegen del maltrato del hombre. En 1978 la Liga Internacional de los Derechos del Animal proclamó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada también por las Naciones Unidas y por la Unesco, que es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Como sabemos, los animales de distintas especies han sido tratados con crueldad y puestos en vías de extinción, comercializando algunas de sus partes más atractivas o valiosas como pieles y colmillos, y poniéndolos en injusto cautiverio en circos y zoológicos. Pero no debemos asombrarnos de ello, dado que el hombre históricamente no ha tratado mejor a sus propios hermanos y fue capaz de las mayores atrocidades. Sé que muchos dirán: antes de preocuparse por los animales, mejor hacer algo por los niños de la calle, por los desnutridos, los ancianos desvalidos; en fin, por gran parte de la humanidad sumida en la pobreza, la enfermedad y la desesperanza. Y es cierto, pero esa es otra cuestión. La magnificencia del tigre, la belleza de las mariposas, el trino de los pájaros, la ferocidad del león y el tiburón, la grandiosidad de la ballena, la simpatía de la ardilla y el delfín, la nobleza del caballo, el carácter de los gatos y la ternura de los perritos, son particulares características de algunos de los animales más conocidos, integrantes de ese maravilloso mundo animal que cada 29 de abril es objeto de una especial recordación.

































