Déjà vu (en francés "ya visto") o paramnesia es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. No soy Ludovica Squirru pero podría aventurar que ante el titular de La Capital del domingo pasado: "La Municipalidad quiere otorgar 300 nuevas chapas de taxis", al otro día saldrá un titular de que el sindicato de taxistas se opone o pone reparos. En esta pulseada está el usuario que siempre sale perjudicado. Haciendo un paralelismo imaginario con una colmena, decidí investigar la vida de las famosas representadas en "amarillo y negro": las abejas. Son insectos voladores, emparentadas con las avispas y las hormigas. Las abejas poseen una lengua larga que utilizan para obtener el néctar de las flores, vomitándolo luego, para formar la miel, que luego será fermentada en la colmena. Las abejas eusociales viven en grandes colmenas, cada una de las cuales posee una sola reina junto con las obreras y zánganos. El ciclo de vida de los abejorros comienza en primavera cuando la reina despierta de su hibernación. En ese momento la abejorro reina es la que realiza todo el trabajo porque "aún no existen abejas obreras". Ella busca un lugar donde construir su nido y construye los paneles de miel. Es también quien se encarga de la recolección de néctar y polen. Las abejas obreras segregan la cera utilizada para construir la colmena y son también las encargadas de limpiar y mantener la colmena, criar a los jóvenes, montar guardia y recolectar el néctar y el polen. En las abejas de miel, las obreras poseen un aguijón el cual pueden clavar en un enemigo para defender la colmena. Las abejas zángano son las abejas macho de la colonia. Los zánganos no recolectan néctar, ni polen. El principal propósito de las abejas zángano es fertilizar a la nueva reina. Se cree que en algunas especies los zánganos juegan un rol importante en la "regulación de la temperatura de la colmena". Las abejas de miel reinas liberan feromonas para regular las actividades de la colmena. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.























