—Fernando Staffieri, de la organización “Donemos Vida”, me ha hecho llegar una información muy importante. Antes de referirme a ella quiero añadir algo a la última parte de la columna de ayer. Soy breve, contundente: hay robos, hay homicidios, hay narcotráfico, porque hay desorden. Y hay desorden porque buena parte de la corporación política lo permite y a veces hasta lo fomenta. Porque a esta “casta”, señores, le conviene tal estado de cosas. En otros casos, una exacerbada ideología les impide poner orden. Tan ciegos están, como aquellos criminales que alguna vez confundieron represión y muerte con orden. La “casta” de este país no tiene actitudes medias y sensatas: o toma a la impunidad como garantía, o considera a la garantía como impunidad y la extermina. Los derechos son para algunos, para otros no hay derechos (léase ciudadanos comunes de los cuales han muerto miles en los últimos años por efecto del delito que va creciendo). En estos días, todos los señores de la corporación hablan de la necesidad de terminar con la delincuencia. Claro, estamos en vísperas de elecciones, pero nada hicieron, nada dijeron, no se les movió un pelo mientras no había proximidad electoral. Algunos son patéticos. Pero ¡cuidado! ¿no hay de entre nosotros, los ciudadanos, coresponsables? Creo que sí. Nos interesa la marcha de la economía, valoramos la supuesta honestidad de algunos (como si no fuera condición indispensable para ocupar un cargo), aplaudimos la obrita pública o el festival (como si la obra pública no fuera una condición que va de suyo) ¿Y la vida? ¿El empleo del prójimo y su salario digno? ¿La justicia? ¿La salud pública? ¿La seguridad jurídica? ¿La educación? ¿El orden institucional? ¿La seguridad? ¿El orden? ¿Los valores esenciales?





























