La ciudad de Brasilia, con su formato de pájaro en vuelo, es el símbolo del antiguo sueño brasileño de unión nacional y un monumento que Oscar Niemeyer ayudó a diseñar con líneas sinuosas y concreto armado.

La ciudad de Brasilia, con su formato de pájaro en vuelo, es el símbolo del antiguo sueño brasileño de unión nacional y un monumento que Oscar Niemeyer ayudó a diseñar con líneas sinuosas y concreto armado.
Obra conjunta del urbanista Lúcio Costa, el paisajista Roberto Burle Marx y Niemeyer, la nueva capital brasileña nació ya innovadora, diferente de todas las otras ciudades del país. Fueron los edificios futuristas de Niemeyer que la tornaron instantáneamente famosa: el modernista predio del Congreso y la monumental Catedral se convirtieron de inmediato en íconos del país.
El Palacio de Planalto, sede de la Presidencia, fue uno de los primeros en ser finalizados, con sus arcadas de mármol que parecen mantener el conjunto apenas apoyado sobre el piso.
Más tarde surgieron el Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería, que parece flotar en un pequeño estanque, y más recientemente el Museo Nacional de la República, con su diseño que recuerda el planeta Saturno, ambos situados junto a la gigantesca avenida llamada Eje Monumental.
En todos ellos, con sus curvas que parecen desafiar la gravedad y sus estructuras de concreto, es característico el trazo de Niemeyer, dotando al conjunto de diversidad.


