Quien suscribe, Antonela Constantino, DNI 36.810.316, cadete de 2º año de la carrera auxiliar en Seguridad Pública, dictada en el Isep (Instituto de Seguridad Pública) ubicado en calle Alem 2050 de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, juntamente con diferentes cadetes del mismo año, quienes tuvieron condición tanto interna como externa, queremos establecer la situación llevada a los medios por ex cadetes de la institución. Lo que se intenta aclarar a través de esta carta es que, al menos las que formamos parte de la misma, no tenemos conocimiento ni fuimos víctimas de ningún acoso, ya sea verbal, físico o sexual; todas llegamos a 2º año debido a nuestro esfuerzo tanto en las materias de estudio, como en las de instrucción u operaciones, hemos adquirido los conocimientos mínimos e indispensables para seguir formando parte de esta prestigiosa institución, encargada de formar ciudadanos dignos, con la condición de ser respetables policías en un futuro. Ninguna de nosotros tuvo que cumplir con alguna propuesta indecente para ocupar el lugar que hoy tenemos y nos ganamos. Estas personas que dicen haber sido abusadas sexualmente fueron expulsadas del instituto por no llegar a adquirir los mínimos conocimientos requeridos. La materia Derecho Penal es una de las más complicadas, para la cual se requiere mucho estudio; fueron muchísimos los cadetes que tuvieron que rendir la misma habiendo aprobado algunos y no así otros como ya es de público conocimiento; es así también con la materia Educación Física, la que requería de mucho esfuerzo para aprobar, habiendo pasado todos por el mismo examen, tanto hombres como mujeres; a nadie se le exigía más ni menos, sino lo justo y necesario para ser en un futuro policía de la provincia. Está de más decir que si alguna de nosotras hubiera pasado por esta situación, no continuaría con la carrera, ni seguiría concurriendo habitualmente a los lugares donde supuestamente se nos practican estos abusos, sino que hubiéramos acudido de inmediato a la Justicia sin importar las consecuencias, por encontrarse en juego nuestra integridad física, nuestra moral y dignidad misma. En caso de seguir prestándose dudas acerca de nuestra dignidad, la cual esta en juego gracias a las aberraciones inventadas por estas personas, estamos dispuestas a aclarar en persona ante quien sea necesario.























