Cultura y Libros

Una mujer que vivió entre el genio, la revolución, el horror y el coraje

En Milena, Margarete Buber-Neumann pinta con palabras inolvidables el retrato de Milena Jesenská, quien fue el gran amor de Franz Kafka.

Domingo 12 de Agosto de 2018

Se la conoce por haber sido la destinataria de las cartas de amor más profundas e inquietantes del siglo veinte. El que escribió esas cartas fue nada menos que Franz Kafka (1883-1924), alguien de quien puede decirse que no sólo dejó una obra literaria excepcional, sino que inauguró una visión del mundo.

Ella, la mujer tan amada por el narrador, se llamaba Milena Jesenská y sobrevivió a su corresponsal durante veinte años. Él, minado por la tuberculosis, partió de este mundo antes de que el horror se adueñara de todo. Milena no tuvo esa suerte: todo lo contrario, fue víctima directa del nacionalsocialismo y murió en el campo de concentración de Ravensbrück en 1944. Había nacido en 1896.

La biografía de esta mujer tan particular que acaba de reeditar Tusquets con su acostumbrada solvencia es, también, particular. Su autora, Margarete Buber-Neumann, tiene el penoso privilegio de haber sido prisionera de dos de los regímenes más autoritarios que conozca la historia humana, el estalinismo y el nazismo. Paradójico, dado el odio a muerte que separaba a ambos, pero cierto: tan curiosa circunstancia se debe a que su segundo marido, el dirigente comunista español Heinz Neumann (el primero había sido el gran filósofo austríaco-israelí Martin Buber), partió junto a ella a la Unión Soviética, donde tras años de colaborar con el gobierno fue víctima de una de las tantas purgas ordenadas por Stalin. Margarete resultó encarcelada y, tras el pacto de no agresión entre Alemania y la URSS firmado en 1940, devuelta a su país natal, donde de inmediato la confinaron de nuevo, esta vez en un campo. En ese lugar atroz conoció a Milena.

La amistad entre ambas mujeres fue instantánea. El preciso y conmovido retrato que Buber-Neumann hace del gran amor de Kafka da cuenta de alguien cuyos rasgos se vinculan con la excepcionalidad. De una enorme inteligencia, unida a una personal belleza física y rasgos de rebeldía innata, la hija de uno de los más importantes médicos de Praga dejó en claro desde muy temprano que no iba a pasar inadvertida por sus contemporáneos. Su vida, signada por pasiones turbulentas, la llevó desde la militancia revolucionaria hasta el periodismo, donde exhibió notables aptitudes. Sin embargo, si hay una palabra que define con nitidez a Milena, esa palabra es coraje.

Las páginas más emocionantes de esta biografía, en efecto, describen en detalle la singular valentía que ostentó Milena en el marco de circunstancias donde son pocos quienes puedan jactarse de mantenerla. Pero a ella, los verdugos no consiguieron quebrarla.

Su romance con Kafka, esencialmente epistolar, había sido breve. Apenas un par de encuentros le aportaron su decisiva carga de realidad a una relación que, de continuar, hubiera sido un desastre. Tan perceptiva como sincera, Milena comprendió de inmediato que la vida cotidiana (por no decir la vida misma) y el gran escritor checo resultaban absolutamente incompatibles. Ella había comprendido que se hallaba frente al genio, aunque su tormentosa naturaleza no estuviera, precisamente, hecha para escoltarlo.

Siguió su camino y vivió intensamente, ajena a convenciones, tibiezas y medianías. Le tocó en suerte una época terrible, y supo estar a la altura del desafío.

En esta magnífica biografía, Margarete Buber-Neumann nos la trae de vuelta. Quien la lea, no olvidará a Milena.


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