A 30 años de la partida de Su Santidad el Papa Pablo VI, el 6 de agosto de 1978, y a manera de homenaje quiero transcribir la experiencia de Betty Friedan, archifeminista autora de "The feminine mystique", cuando se retiraba de una audiencia privada con el Papa. "Me acerco a este impresionante símbolo del poder y veo a un hombre que es absolutamente humano, y bastante anciano, y que me extiende la mano en un gesto que es medio una bienvenida y medio una bendición, con los ojos colmados de la astucia y la autoridad que uno puede esperar en un hombre que se ha elevado al pináculo de este mundo político tan poderoso; ojos que me miran y me estudian. Se me había dicho que él hablaría en primer término. Hizo un gesto dirigido a un ayudante que trajo un alhajero, y dijo en inglés: «Deseamos expresar nuestra gratitud y nuestro aprecio por todo el bien que usted ha hecho a las mujeres del mundo». "Yo también le traje un regalo", dije, y le entregué la cadena con el símbolo dorado de la igualdad femenina. Este es el signo del movimiento femenino, el signo de la hembra en biología, cruzado por el signo de la igualdad absoluta. Como Su Santidad puede ver, la cruz adopta una forma distinta…". El Papa se puso los lentes para examinar la cadena de la cruz de la igualdad. «¿Esto es para mí?» Y yo dije que durante su papado él había hecho más para dar voz a las mujeres que lo que se había realizado en los 1.900 años anteriores. Y así yo abrigaba la esperanza de que la comisión acerca del papel de las mujeres que él había creado se enfrentaría a los obstáculos que estorbaban la igualdad y la participación de las mujeres tanto en la sociedad como en la Iglesia. El Papa repitió que la Iglesia siempre había defendido la dignidad de las mujeres. Y sostuvo mi mano entre sus dos manos, como si quisiera referirse realmente a su preocupación por las mujeres. En cierto modo parecía mucho más humano que lo que yo había esperado, con una expresión cálida y considerada. Al encontrarse conmigo no había apelado a movimientos superficiales; se lo veía extrañamente atento, curioso, interesado en esta reunión, que se prolongaba mucho más que lo que nadie me había inducido a suponer".



























