Acabamos de salir de un conflicto donde un sector de la población no permitió el abuso que significaba el cobro de impuestos móviles (retenciones). Y ahora estamos frente a un oscuro caso de transferencia de una empresa del sector privado al Estado. Me refiero a Aerolíneas Argentinas. Aparentemente el Estado (o sea nosotros) se haría cargo de una sociedad anónima, con lo cual la inmensa deuda de Aerolíneas pasaría a ser nuestra. País generoso. Una semana atrás se publicó en el La Capital una reflexión (Juan Giani), que calificaba a la gente del campo de avaros. Calculo que en esta línea se orienta también la carta que circuló firmada por los intelectuales K. Me gustaría que hubiera una carta firmada por ellos fijando su posición sobre este intento de distribución de riqueza. Por último, quiero destacar algo que dijo Felipe Solá: el país está dividido entre sesenta mil militantes y un millón de ciudadanos, aquellos por cuestiones ideológicas y estos por cuestiones políticas (nota de Ambito Financiero del 1° de agosto). Agrego esto porque me parece una clara lectura del país de hoy, quizás la misma minoría iluminada de la década del setenta, donde el fin justifica los medios.



























