Cito en forma fidedigna y textual una definición del filósofo alemán Manuel Kant sobre la moral “la moral es inmanente a todo ser humano, ya que el mismo está dotado de razón”.

Cito en forma fidedigna y textual una definición del filósofo alemán Manuel Kant sobre la moral “la moral es inmanente a todo ser humano, ya que el mismo está dotado de razón”.
Por ese motivo calificó a la moral como un “imperativo categórico”. Es decir, las acciones inmorales de las personas son siempre una elección de esa personas y no se atribuyen las circunstancias que las rodean. Dicho esto, parecería que en la Argentina de estos tiempos, una buena cantidad de políticos eligieron ser corruptos, por lo tanto inmorales. Muchos de nuestros actuales dirigentes dejarán a sus hijos, nietos y biznietos, cubiertos y protegidos materialmente por el resto de sus vidas, sin importarles demasiado que sus apellidos queden marcados por conductas inmorales y corruptas.
En los países y sociedades modernas existen prácticas que llevan a eliminar y erradicar la corrupción dentro de sus fronteras. Me pregunto, ¿Qué necesita Argentina para transformarse o llegar a ser un país normal?. Creo que la respuesta es fortalecer la democracia, la república, el estado de derecho y la independencia de la justicia. No hay recetas y soluciones mágicas. Se deben investigar los hechos de sospechas de corrupción en forma profunda, con métodos adecuados para impedir al máximo los niveles de impunidad.
No dejemos de tener en cuenta que la corrupción es un problema social y cultural, que únicamente se podrá controlar significativamente con medidas de mediano y largo plazo, a través de una posición clara: la condena de los culpables y la recuperación de los activos delictivos y mal habidos. Recordaré el dicho popular “las comparaciones son odiosas”, pero inexorables. Los gobiernos, como los ciclos y los hombres, nacen, crecen y por último, mueren.
Jorge Omar Bustamante


Por Patricia Martino