"¿Te limpio el vidrio?", es la conocida pregunta que oímos al parar en algunos de los semáforos de nuestra ciudad. Conversé este tema con otros conductores y pasajeros, llegando a la conclusión que detenerse en los semáforos son momentos de incomodidad, porque no alcanza con responder no a la pregunta. Porque acto seguido surgen más, como: ¿tenés una monedita, un cigarrillo?, mientras se apoyan en el auto como si fuera una barra de bar y ojean por el interior para ver qué más te pueden manguear. Vale aclarar que no siempre se tiene esa suerte. A veces te levantan el limpiaparabrisas sin autorización y si estás en disconformidad te prepotean y hasta pueden rayarte el coche. Considero que todos somos libres de trabajar pero sin molestar. A las autoridades competentes, les pido que tomen control de esta situación que es diaria y que ya se torna insoportable, insegura e intimidante.



























