El 19 de agosto pasado, el diario titula que el señor Eduardo Buzzi quiere un dólar a 3,50 pesos y amenaza con un nuevo paro. Lo apoya el repudiable empresariado que no para de aumentar las cosas. Pregunto: ¿adónde quieren llegar, no saben que por una mínima suba del dólar las cosas aumentan un 30 por ciento? Porque seguramente la tinta con la cual imprimen la marca del paquete de azúcar tiene un componente dólar. ¿Cuánto saldría la nafta, el gasoil o un departamento con un dólar de 3,50 pesos? ¿Cómo se llegaría a mantener una familia con un aumento de la canasta porque subió el dólar? Pero eso sí, el país crecería, el campo facturaría, los empresarios tendrían más autos importados, ¿y nosotros qué? Si no les es rentable el rubro al que se dedican cierren, como hace cualquier pequeño comerciante al que no le dan sus costos por las bajas ventas. Pero no intenten ser competitivos ustedes a costa de la mayoría de la población. ¿Cómo le pongo ladrillos a mi terreno con un dólar a 3,50 pesos? Claro, el país crece. Ellos compran autos, inundan los shopping, viajan afuera, y nosotros vemos que el crecimiento pasa por nuestra esquina, pero nunca para que nos sumemos.



























