El premio Nobel de Economía 2007 se otorgó a Leonid Hurwicz, un estudioso que siguió la línea comenzada por John Forbes Nash, premio Nobel 1994 y que el público conoció por la película "Una mente brillante". Hurwicz ha presentado una interesante teoría de la compatibilidad de incentivos que estudia un proceso en el que todos los participantes salen beneficiados cuando revelan de forma honesta las informaciones privadas que se les solicitan. Ha sido de especial utilidad para comprender las situaciones de información asimétrica y para diseñar mecanismos que permitan compatibilizar los intereses de los pequeños propietarios y los gerentes de las grandes empresas. Sería sumamente útil estudiar este método ahora en el problema tamberos versus industrias lácteas, recordando aquella famosa regla de la teoría de los juegos de Nash, donde sostenía que un conflicto se soluciona cuando "Yo gano y tú también", y que la diplomacia argentina a lo largo de toda su historia sintetizó en la frase: "Ni vencedores ni vencidos". Cuando un oponente, en este caso los tamberos, sufre demasiado tiempo una situación a todas luces terriblemente injusta, viene la rebelión lógica. Aquí también volvemos a las fuentes de aplicar la justicia según Aristóteles, que sostenía que la justicia no es dar a todos por igual sino según sus merecimientos. Y los tamberos tienen merecimientos "no reconocidos", porque siempre rige la ley de la selva (el más fuerte somete al débil), en este caso las poderosas industrias lácteas. Y esto se ha dado a lo largo de toda la historia, hasta que sobreviene la rebelión conjunta de todos los débiles. Porque la unión hace la fuerza y así tenemos a los débiles tamberos unidos en una acción conjunta sumamente dolorosa. Es que están arruinando su actividad tambera, y a todo esfuerzo desesperado sobreviene una destrucción productiva. Estudiemos los economistas argentinos a Leonid Hurwicz, para que podamos llegar a una solución científica del problema.





























