Donar sangre debiera ser "donar vida". Lo que sucedió en la ciudad de Córdoba, a juzgar por las noticias difundidas en los distintos medios del país, donde dos personas recibieron sangre "para salvar sus vidas" y terminaron siendo portadores de HIV sida es sencillamente tremendo. Durante décadas no se analizó la sangre de los donantes con la seriedad y el esmero que se lo realiza actualmente simplemente porque se desconocía la existencia de enfermedades aún muy "jóvenes" para la ciencia, como la Hepatitis C por ejemplo cuyo virus se busca recién a partir de 1992. El equipo de salud en su conjunto debe estar atento en el preciado y solidario acto de la donación, desde el paciente, los enfermeros, bioquímicos, etcétera; el accionar debe ser impecable, cuidadoso, perfecto. Por ello la población necesita estar informada, saber si verdaderamente está en condiciones de donar su fluido vital, sin provocar daño alguno. Y los profesionales debieran dedicarle el tiempo que corresponde a un interrogatorio que muchas veces podría ser descalificativo por sí mismo. Los cambios son constantes, la ciencia avanza velozmente, no podemos estar distraídos pensando que no nos va a pasar nada, que las cosas dramáticas siempre les suceden a los demás, porque desgraciadamente todos estamos expuestos.



























