El 3 de noviembre celebramos el casamiento de mi hija, un día soñado por todos. Queríamos que fuera una súperfiesta, por eso nos preparamos durante meses creyendo que habíamos contratado un servicio eficiente ("Victoria Catering") en la granja Los Nogales. Pero pasamos un mal momento y sentimos vergüenza ya que no cumplieron con lo prometido, habiendo estado pagado. Mesas mal atendidas o casi sin atender. Recomiendo que pidan referencias antes de contratar un servicio, algo que yo no hice. No escatimé en gastos, pagué lo que me pidieron y el señor Rubén cada vez que reclamaba me decía: "Está solucionado". Pero al darse vuelta hacía lo que quería. Ahora me dice que eramos "gente especial", porque queríamos comer como se debe. ¿De qué me sirve que me devuelvan el dinero? Pretendía que todo fuera de primera, tal lo prometido. Pido disculpas a los invitados mal atendidos.





























