Nosotros, y cuando me refiero a nosotros estoy hablando de la clase media más bien tirando a baja, debemos ser los reyes de los salames a pila en este bendito país. Y coincido totalmente con la carta que firmó días pasados el señor Roberto Torres, donde comenta el "superverso" de la distribución de la riqueza. Acá la única vez en la historia que comenzó a distribuirse la riqueza fue mientras estuvo viva y mostró su verdadera convicción revolucionaria Eva Perón. Y fue entre los años 1946 y 1952. Era en esos días en que muchas señoras de la aristocracia se dedicaban a dar una mano en los hospicios de huérfanos. Pero luego disfrutaban de sus dichas de placer generalmente en verano en La Perla o Playa Chica, de Mar del Plata y ¡oh! sorpresa se encontraban con sus sirvientes y mucamas.



























