Según el criterio político del gobierno, Mayo de 1810 no fue un grito sagrado de libertad que dio vida "a una nueva y gloriosa nación" —versión original del Himno— sino el acuerdo de corporaciones empresariales y sindicales de la época, que el gobierno quiere rescatar y reproducir en su programa evocativo de la gesta. Conculcados con sus actos los ideales de Mayo, pretenden mostrar con la foto engañosa la armonía pueblo-gobierno que no existe. El espíritu de rebelión de dos siglos atrás es similar al que hoy tiene gran parte de la sociedad, contra el menoscabo de las instituciones republicanas, el autoritarismo, revanchismo y divisionismo, la intolerancia, la impunidad y la discrecionalidad con que es ejercido el poder político. La actitud enfermiza de mirar hacia atrás desde su óptica distorsionada, para ver únicamente lo que fortalece su ideología revanchista. Son incapaces de beber los mensajes éticos y cívicos de 1810-1816 y 1852.



























