Docente de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Fernando
Avendaño, da clases a alumnos desde los primeros a los últimos años en distintas carreras. De su
experiencia como profesor e investigador en la Universidad rosarina, Avendaño hace foco en el uso
naturalizado y excesivo de las fotocopias en las facultades, para quien esta realidad constituye
“un deterioro en la capacidad de estudio”. “Hay una gran pobreza en la
posibilidad de estudiar, entre otras cosas debido al uso de las fotocopias”, indica.
Es que para el especialista en temas de alfabetización y en la formación de docentes en
didáctica de la lengua, lo que hace la fotocopia es limitar “la capacidad de comprender lo
que se lee, por lo tanto la intención de estudio es sumamente restringida”. Así, el uso
reiterado de las fotocopias en la educación superior por sobre el libro, “descontextualiza el
texto”, tornando a la práctica de comprender un autor o tema “en una cuestión
absolutamente fragmentaria”, afirma.
Pero por otro lado, al usar exclusivamente fotocopias para preparar una materia “se
restringen muchísimas técnicas de estudio, como el rastreo del índice, el anticipar el contenido
del texto a partir de un prólogo, la consulta a un glosario o relacionar el capítulo de un libro
con lo que está antes o después”.
Tal como explica el investigador, “todas estas son cuestiones que están absolutamente
comprobadas, por lo tanto un lector solo de fotocopias es un pobre lector y por lo tanto alguien
que va a tener dificultades para estudiar”.
Lectura literal. “Me parece que los alumnos ingresantes en muchos casos
están más apegados a la información literal que el texto brinda, no pueden salir del dato explícito
del texto, ni inferir datos implícitos, ni vincular textos, esto indiscutiblemente es así”,
remarca Avendaño.
Consultado sobre la forma de abordaje de la comprensión de textos y cómo se pueden mejorar los
hábitos de estudio, indica que estos son temas que deben trabajarse a lo largo de la escolarización
de los chicos. “No es una cuestión de la escuela media exclusivamente, sino que tienen que
ver con una concepción acerca de lo que es la lectura, con una concepción a veces bastante
envejecida y que no permite incorporar otro tipo de materiales de estudio, más allá de lo que puede
ser un manual”, dice.
También las falencias en la producción de un texto universitario es una consecuencia que
Avendaño afirma ver cotidianamente en las facultades. Por ello recomienda, entre otras cosas,
“ampliar la concepción de la lectura”. Así explica que “hay distintos tipos de
lectura, que no todo texto tiene que leerse desde la primera página hasta la última, y que hay que
aprender a discriminar cuando un texto requiere una lectura minuciosa y detallada”.
Y por si fuera poco, el educador asegura que “otra cuestión es recurrir al diccionario,
algo básico para mejorar una técnica de estudio”.