Las fundaciones de pueblos implican procesos. No se dan de una vez y para siempre, no se cristalizan en un minuto de la historia, sino que, este hito fundacional, representado simbólicamente en una fecha exacta, conlleva tiempo, decenas de personas y centenas de interacciones. Sastre no es una excepción. Su fundación comprende una sucesión de acciones. Por un lado, gestiones para la aprobación de la traza de la colonia y por otro, un incesante movimiento de personas, trastos, ideas y valores que fueron conjugándose y construyendo su identidad.
Los trámites administrativos en la provincia comenzaron en mayo de 1886, momento en que ya eran numerosas las familias asentadas en la zona rural. Luego de múltiples pedidos de la Comisión de Fomento, el 2 de diciembre de ese año, se logró la aprobación.
Unos días después, el 13 de diciembre, Juan M. Cafferata, gobernador de turno, firmó un expediente en el que asentó formalmente la aprobación de las nuevas colonias Sastre, Ortiz, Concepción y San Jorge.
La colonia Ortiz, proyectada hacia la zona norte de la colonia Sastre, luego de unos años, al no prosperar en el asentamiento humano fue “anexado” por la Sociedad de Fomento de la colonia Sastre.
Las tierras que hoy ocupa Sastre y alrededores pertenecían hacia mediados del siglo XIX a los sucesores de José María Cullen, gobernador de Santa Fe entre 1855 y 1856. En 1884 fueron compradas por “Iturraspe, Ortiz y Cía.”, una empresa dedicada a parcelar, vender o arrendar predios a los inmigrantes que llegaban. Esas tierras tenían una relevancia inusitada por estar consideradas por dos empresas ferroviarias que estaban expandiendo las líneas desde Rosario hacia el oeste y el norte del país.
En 1886 la empresa vendedora de tierras ya había realizado sus primeros negocios y poco a poco comenzaron a llegar a la zona las primeras familias, en su mayoría, del norte de Italia.
En esta localidad, ambas estaciones -General Bartolomé Mitre (FCCA) y Ferrocarril General Belgrano (FCCC)- fueron denominadas con el apellido de quien para esa época ya era considerado un ilustre educador y pensador, una figura sobresaliente de las letras en todo el territorio argentino, Marcos Sastre. Esa designación se hizo en su honor, sin que éste hubiera estado en estas tierras. Tampoco nadie con ese apellido figura en las actas de las primeras familias de la localidad.
El cruce de dos líneas férreas por la creciente colonia Sastre fue fundamental para su crecimiento y desarrollo, ya que conectaba a sus habitantes con grandes centros urbanos como Rosario y Córdoba y permitían un flujo continuo de personas, insumos e información.
Sastre y Ortiz es un municipio del departamento San Martín, ubicado en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe. Es cabecera departamental y dista de la capital provincial 139 kilómetros. Su zona urbana se dispone en forma de damero, con una plaza central de la que parten cuatro avenidas, dividiendo al pueblo en cuatro cuadrantes. El área urbanizada y la zona rural comprende 28.900 hectáreas.
Su economía se sustenta en la producción agraria y en diversas fábricas de rubro alimenticio, madereras y metalúrgicas. Además, posee una variada oferta comercial, así como de emprendedores locales que mensualmente se reúnen en ferias a cielo abierto. La ciudad sostiene una tradición de más de 100 años de carnaval. Los habitantes de la colonia comenzaron a organizar estos festejos desde 1912, con carros y sulkys adornados. Sus dueños, disfrazados presentaban a sus hijas en sociedad. Se reunían en una de las avenidas del pueblo para bailar y festejar el carnaval tirando serpentina, agua perfumada y talco. Con el transcurrir de los años esta fiesta se hizo tradicional y fue 1962 el momento en que adquirió carácter formal como Carnavales Cariocas, que se transformaron en la fiesta más importante de la región.
El 3 febrero de 1973 el gobierno de Santa Fe la declaró Capital Provincial del Carnaval. Sus monumentales carrozas obtuvieron reconocimiento nacional por sus originales diseños, tecnología y calidad de terminación.
Hace 50 años se conformó la comparsa “Penambí Berá” que continúa como uno de los mayores emblemas de la fiesta junto a su banda de más de 50 músicos y 350 pasistas.
Desde 2000, acompaña a esta comparsa la alegre “Penambí Berá Juniors”, que con más de 200 pequeños es el semillero de los carnavales futuros. Uno de los personajes más recordado y reconocido por los sastrenses fue Octavio “Toto” Strada, alma mater de los carnavales cariocas. Otra de las figuras consagradas de la ciudad es el futbolista Hernán Díaz, figura indiscutible del futbol nacional a través de su paso por Rosario Central, River Plate y la selección nacional.