Tres hombres fueron acusados por el fiscal Sebastián Narvaja por privar de su libertar y "verduguear" a un pibe de 15 años durante tres días en una tapera de Larralde al 3600, casi Seguí, en la zona de barrio Godoy conocida como Los Olivos o Los Humitos. Rodrigo Manuel G., de 23 años; Elías Máximo C., de 20 y Uriel Rubén P., de 18, fueron imputados por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por ser la víctima un menor de 18 años y por haber sido cometido por tres o más personas; lesiones leves agravadas por haber sido cometidas con alevosía, y con el concurso de dos o más personas.
Además fueron acusados por el encubrimiento de cuatro motos robadas halladas en el domicilio en el que fueron aprehendidos. La víctima fue rescatada la tarde del martes 4 junio pasado por efectivos del Comando Radioeléctrico; de la Policía de Acción Táctica (PAT) y de la Brigada Motorizada. El juez Alejandro Negroni dio por formalizada la audiencia y dictó para los acusados prisión preventiva efectiva por el plazo de ley, es decir por al menos dos años.
La historia del pibe de 15 años rescatado por la policía en una tapera en los confines de Los Olivos y Los Humitos sacudió los cimientos de cierta parte de la sociedad rosarina y operó como botón de muestra de lo que podría catalogarse como "lado B" de todo el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad. Lo que se desprende de la investigación iniciada por el fiscal César Pierantoni y llevada a audiencia por Narvaja es que la víctima fue verdugueada por sus pares durante tres días en un oscuro caso ligado a la venta de droga al menudeo.
Venta de droga
El fiscal Narvaja entendió que el contexto en el que sucedió la privación de la libertad fue en el que los acusados "comercializaban de manera individual" dosis de droga en el barrio Los Olivos en una ventana de tiempo que fue "entre mayo y junio de 2024". La víctima, un adolescente que se encontraba en "una situación de gran vulnerabilidad social y económica", trabajaba para ellos vendiendo droga.
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La modalidad de venta era la entrega de una bolsa con cien unidades individuales (bolsitas) para que las comercializara. A cambio le abonaban una suma de dinero cada cierta cantidad vendida. La venta era realizada junto a otra persona joven, aún no identificada, con quien cohabitaba en una tapera en un terreno localizado a unos 80 metros de las calles Seguí y Larralde.
A los acusados se les atribuyó haber causado al pibe "15 quemaduras de tipo AB en ambas manos, en la cara (maxilar izquierdo); en el abdomen y en el muslo derecho" tirándole en esos lugares "una sustancia plástica quemada sobre dichas zonas del cuerpo del joven". Además le provocaron un traumatismo facial, con corte de labio superior, utilizando una linga para motos, patadas y golpes de puño.
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El lugar donde el pibe de 15 años fue mantenido cautivo. Lo torturaron arrojándole plástico derretido en sus manos y su pecho.
Además el fiscal les endilgó "haber recibido, guardado y ocultado" en taperas o viviendas humildes del barrio "una moto Honda New Titan Modelo 2017" con pedido de captura por haber sido robada el 28 de mayo pasado, alrededor de las 20, en Lapacho al 300 (de Cabin 9); "una moto Honda Wave negra" con captura por haber sido sustraída el 29 de mayo en un robo ejecutado por dos personas con arma blanca en Provincias Unidas y Pasaje Volta (Villa Urquiza); "una moto Honda Wave 110 negra" sustraída por dos personas con armas de fuego a su dueño cuando transitaba el 1º de junio de 2024 por calle Hermana Paula al 3400 (San Cayetano); y "una moto Honda Wave 110 negra" robada el 1º de junio" cuando su dueño circulaba por La República y De Angelis (Empalme Graneros) y fue abordado por dos personas con armas de fuego quienes le sustrajeron el rodado.
En la información de prensa sobre la audiencia no hay mención sobre el temperamento legal que se adoptó con un revólver calibre 22, con la empuñadura envuelta con cinta aisladora, secuestrado a los acusados.
Torturas
El martes 4 de junio a la hora de los noticieros nocturnos cierta parte de la sociedad rosarina se sacudió con un "último momento". Un pibe de 15 años había sido rescatado por efectivos del Comando, las PAT y Motorizada en el interior de una tapera en la que sus pares lo habían torturado durante tres días golpeándolo y arrojándole plástico derretido en manos y el pecho. La policía llegó a la tapera donde se efectuaban las torturas a partir del llamado a la central del 911 de una vecina que se apiadó de la suerte del pibe.
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Anoticiada la policía se realizó un operativo conjunto alrededor de las 14.30 en el que peinaron los pasillos en las inmediaciones de Larralde al 3600. Así fue que en medio de la redada de una humilde vivienda salieron disparados en fuga, por los techos, las tres personas que fueron detenidas. Si bien no hubo mención en la audiencia en la que se los imputó, en la calle se mencionó que el punto de venta que regenteaban los detenidos pertenencia al parque de uno de “los hijos del Viejo Cantero", en referencia al socio fundador de la marca Los Monos, preso en la prisión de Piñero.
En el operativo de rescate se secuestraron un revólver calibre 22 y cuatro motos. La víctima fue llevaba en ambulancia "quebrado anímicamente y en estado de shock, al Hospital de Niños Víctor J. Vilela donde quedó internado. Fue su director quién contó un mínimo acercamiento a la vida de la víctima, un pibe olvidado en barrio Godoy.
"Tiene una historia de vida durísima. Es conocido por la Secretaría de Derechos de Niñez desde hace años. No está escolarizado hace muchísimo tiempo. Prácticamente vivía en la calle y subsistía como podía. Desde el viernes que la madre no sabía dónde estaba", señaló el médico.
"La situación es comprometida no sólo desde el punto de vista médico sino personal porque estuvo retenido aparentemente por gente relacionada con la venta de estupefacientes", dijo y agregó: "No es un paciente que se pueda reinsertar en el barrio con facilidad, tienen que actuar distintos entes del Estado para proteger al chico", advirtió el director del Vilela.