Sebastián Llapur nunca imaginó cuando era chico que su chiste de imitar a Quico,
el personaje de El Chavo del 8, lo llevaría a sus 38 años a ser justamente la voz de ese chico de
la vecindad en la tira de dibujos animados. Menos aún pensó que al poco tiempo de llegar a México
lograría ser contratado por Disney para doblar al tiburón Bruce en Buscando a Nemo, o que la Warner
lo elegiría para que proteste como el Pato Lucas. Pero había más. Los Simpson también le tenían un
lugar reservado a este jujeño que vivió muchos años en Córdoba. Hoy dobla al español al abuelo de
Bart y al payaso Krusty.
Hace seis años, y mientras ejercía como locutor en Córdoba,
Llapur sintió que era el momento de pegar el salto. Aparte de la locución siempre sintió algo
especial por el doblaje. Aquel hobby que despuntaba en la escuela de hacer voces para imitar a los
profesores había crecido, pero sabía que sólo en Buenos Aires había posibilidades, y no muchas.
Entonces pensó: "si me voy a ir, apunto a México que es como la meca del doblaje". Y así lo hizo.
Sin contactos en la mano, envió más de 200 mails y aunque sólo le respondieron de un lugar, igual
viajó. Una vez allí, logró concretar algunas entrevistas y comenzó su carrera.
Hoy su voz no sólo dobla a personajes animados de Disney o
Warner sino también a actores de cine y televisión, y además acompaña publicidades de marcas
líderes en el mercado de Estados Unidos (www.sebastianllapur.com). Desde su departamento de México
DF, habló con Señales en un diálogo telefónico y admitió que no es falso lo que suele intuirse
sobre quienes hacen doblajes. "Sí, estamos un poco locos. Siempre digo que en realidad soy un
esquizofrénico que logré vivir de esto, y así evitar el manicomio", dijo un poco en serio y un poco
en broma.
— ¿Qué vale más al momento de hacer un doblaje, ser
locutor o actor?
—Creo que el doblaje es algo particular. Es un oficio
donde está el arte de la actuación pero también tiene que estar toda esa precisión de sincronizar
la voz con la imagen. Lo importante es dominar la técnica pero que la técnica no te domine a vos.
Hay que evitar que el doblaje termine siendo tan técnico que pierda la parte histriónica, porque
sino el personaje se enfría. Para mí el secreto está en lograr equilibrar la parte de la actuación
con toda la parte técnica.
—¿Cuánto tiempo demanda el doblaje de un personaje
central en un capítulo de Los Simpson, por ejemplo?
—Depende, pero el trabajo de doblaje se hace de una
manera muy rápida. Acá en México tienen una experiencia muy prolongada, llevan entre 50 o 60 años
haciendo esto, lo manejan muy bien. Y por una cuestión presupuestaria no hay la cantidad de tiempo
que uno necesitaría para explayarse. En un capítulo de Los Simpson, donde yo tengo varios
personajes, por ejemplo en el que aparezcan Krusty, el abuelo y el profesor Frink, puedo tardar
media hora en hacerlo. Es muy rápido. Te dicen: "Bueno, hablá acá, en tal parte, va el abuelo,
listo; ahora tal otro". Se ve la participación un par de veces y a la tercera se graba. Realmente
no hay mucho tiempo para hacerlo. Por eso hay que tener la técnica muy interiorizada como para
hacer el trabajo bien y rápido.
—¿No están medio locos los que hacen doblaje?
—Sí, yo siempre digo eso. Lo que pasa es que hay
diferentes tipos de doblaje. Hay gente que hace doblaje como una actuación que tiene que ver con su
propio estilo de voz, de repente te va a pasar que los escuchás en varios personajes y reconocés su
voz, porque esa gente está utilizando su propio timbre. Pero en mi caso, que me gusta mucho jugar
con las voces y cambiar de personaje, creo que sí, que hay algo de eso. Siempre digo que mi caso
simplemente se trata de un esquizofrénico que encontró la manera de vivir de eso y que en vez de
que me metan a un manicomio, me inventé una profesión.
—¿Pensaste en actuar?
—No mucho, lo que pasa es que soy medio tímido, me
inhibo ante la cámara. Las pocas veces que hice algo, después, al verme, creo que no doy bien, que
hago cosas raras, abro mucho los ojos, pongo cara de loco. No me gusta, pero bueno, no lo descarto.
Como soy tímido siempre opté por estar del otro lado del vidrio, con un operador, y siempre
grabando.
—¿Cuáles son tus personajes preferidos?
—Quico, el Pato Lucas, el tiburón Bruce y dentro de
Los Simpson el abuelo, porque es un personaje que me da mucha ternura y significó un paso
importante en mi carrera. Krusty me parece un superpersonaje, muy complejo, muy loco, un
personajazo. Son los que más disfruto.
—Llegaste a México por puro desafío personal. ¿Ahora
sentís que tu carrera ya se estabilizó?
—Yo creo que por ahora dentro de la carrera no puedo aspirar a mucho
más. Alguien me dijo alguna vez que esta no es una carrera de velocidad sino de resistencia, y un
poco ahora el desafío, que es lo que yo buscaba al venirme a México, es poder estar insertado en un
mercado más grande, y así poder desempeñarme por más tiempo. Hacer nuevas cosas y a la vez
mantenerme vigente. Trabajo mucho para EEUU, en comerciales. Igual, este año me he puesto un nuevo
desafío: trabajar un poco para mi país, me gustaría llevar el trabajo de acá como carrera. Soy una
voz reconocida en Latinoamérica y por ahí te da bronca que en tu propio país no hagas nada.