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Fuera de la ley

Domingo 13 de Enero de 2008

Crímenes en familia (Edhasa) llega a las marquesinas cuando el lector argentino ha agudizado el ojo ante el parricidio. Cynthia Octaviano evita los lugares comunes para contar en su última obra. No se mete en crímenes que se estén investigando aunque estos sean terriblemente tentadores como los casos de Nora Dalmasso o María Marta García Belsunce.

En Santa Fe también hubo homicidios que tranquilamente podrían haber ocupado un lugar en este libro. Por ejemplo el parricidio que sacudió a la ciudad de Esperanza, cuando Carlos Mezzalana, un pibe de 17 años, le voló la cabeza a su padre mientras dormía el 21 de noviembre último. También está el caso de Tulio Adorna, el muchacho de 17 años que el 4 de octubre de 2003, mató a balazos con una pistola con silenciador a su padre Alberto, alias Banana, de 50 años, y a su hermano menor Germán, de 16.

Otros casos rosarinos son el de Isabel del Carmen Ledesma, quien cercada por la pobreza en septiembre de 2002, mató su hijo Martín, de 14 años y con discapacidad motriz, y luego se arrojó al río Paraná. O el de María Elisa Barzola, quien el 16 de septiembre de 2004 asesinó a balazos a sus hijas de 5 y 9 años en su departamento del Fonavi de Cerrito al 5500. Y por qué no la muerte de Juan Sapo Martínez, de 47 años, quien le dio la última paliza de su vida a su ex mujer el 21 de octubre, antes de morir a manos de uno de sus ocho hijos en una casa de Villa Diego. Todos crímenes reales, dignos de películas.

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