Desde hace cuatro años diseñadores cubanos y estadounidenses logran vencer el
bloqueo entre ambos países y trabajan en forma conjunta. Se trata del proyecto Compartiendo Sueños,
a través del cual los realizadores crean piezas comunicacionales que ya fueron expuestas en
diversas oportunidades. "Es como una desobediencia civil", advirtió Henry Bimmer, diseñador,
docente de la Universidad Estatal de Michigan y miembro del grupo que expuso recientemente en La
Habana.
El puente construido entre los diseñadores está colmado de líneas, colores y
creatividad. Este borramiento de fronteras incluye los trabajos de ocho especialistas por cada
país. El tema convocante para la última edición fue "Diseño y cultura", y la exposición se realizó
en el marco del Congrego Mundial de Icograda (Cuba).
La propuesta visual fue coordinada por el Center for Cross Cultural Design del
Instituto Americano de Artes Gráficas (EEUU), el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau de la
isla y el Comité Pro Gráfica Cubana.
Toni O—Bryan, gestora estadounidense del proyecto, explicó que el objetivo fue
promover la amistad y aprender de los respectivos países. "Para mi esta experiencia es muy
importante —opinó— y una oportunidad de conocernos con los diseñadores de Cuba".
La selección en esta cuarta edición de la muestra reunió obras de los
estadounidenses Ana Llorente, Betsy Berger, Anna Boyiazis
, Jesse Thomas, Karen Oh, Henry Brimmer, Liliam Lee y Nicky Alden,
y de los cubanos Eduardo Moltó, Héctor Villaverde, Eduardo Marín, Kelly Hernández, Luis Noa, Pepe
Menéndez y Katia Hernández. La primera exposición del proyecto se realizó en junio de 2003 durante
un salón de arte digital en Cuba.
"Esta es una aventura verdaderamente afortunada, encaminada a construir puentes
y compartir experiencias profesionales sobre los diseños y las diferencias en el proceso de
creación", apuntó O—Bryan.
Uno de los participantes, Henry Brimmer, profesor de diseño gráfico en la
Universidad Estatal de Michigan, dijo que se sintió "realmente privilegiado" de estar en Cuba y
poder participar por primera vez en el foro. "Para los que vivimos en los EEUU y no podemos
normalmente viajar a Cuba por el embargo, la oportunidad que se presentó con un evento de tipo
cultural fue única", señaló.
Brimmer dijo que para los estadounidenses participar de esta experiencia
significa "desafiar las reglas del gobierno (de EEUU), que no lo ve bien y no quiere que la gente
venga a Cuba, así es que hay un poco de desobediencia civil". El catedrático explicó que su aporte
al proyecto fue un afiche bastante sencillo que describió como "dos perfiles muy clásicos del
diseño gráfico, el positivo y el negativo. Son como dos caras viéndose frente a frente, y en medio
hay agua que simboliza el mar que separa a los EEUU de Cuba".
Víctor Casaus dirige el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, y siempre
acompañó el proyecto. "Es una apuesta a favor de la imaginación y la belleza" con el fin de
realizar una colaboración "profesional, intelectual, de diseño y de ideas", consideró.
Casaus advirtió que la experiencia se mantendrá más allá de las malas
intenciones de algunos. A mediados de 2007 Compartiendo Sueños se expuso en Queens College, Nueva
York, y el gobierno de EEUU le negó la visa al igual que a otro diseñador integrante del proyecto,
por considerar que sus ingresos eran contrarios a los intereses de ese país. "Fue increíble porque
hace años que trabajo en forma conjunta con estadounidenses", comentó.