Graciela Z. tiene 36 años. El sábado pasado se sintió mal, tuvo cólicos en la
zona de los intestinos y fiebre. Al otro día amaneció con diarrea: "Llegué a ir al baño cada 10
minutos", cuenta. Llamó a un servicio de emergencias médicas, le inyectaron una medicación pero no
mejoraba. "El lunes fui a la guardia de un sanatorio y me dejaron internada. Tenía la boca seca,
estaba agotada; me dijeron que me había bajado el potasio. Con suero y antibióticos me fui
recuperando pero pasé cinco días internada", relata. El diagnóstico fue gastroenterocolitis como
consecuencia de haber comido radicheta mal lavada. El verano, las altas temperaturas, el agua no
segura y la comida cruda pueden tornarse verdaderos enemigos.
Vómitos, diarrea, dolores abdominales, malestar general y
en ocasiones fiebre, son síntomas de gastroenterocolitis, un cuadro que en época estival aumenta su
frecuencia hasta en un 20%. En general, explican los médicos, se supera en dos o tres días en el
domicilio pero cuando los síntomas son muy intensos y hay riesgo de deshidratación, como le sucedió
a Graciela Z., requiere internación para asegurar la hidratación.
La gastroenterocolitis que causa inflamación intestinal
"está presente todo el año pero el calor incrementa su frecuencia porque favorece la proliferación
bacteriana, que es una de las causas principales, aunque existen otras como los virus", destaca el
médico gastroenterólogo Daniel Berli.
Los que corren más riesgos son los lactantes, niños
pequeños, ancianos y personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas como las cardiopatías y
los problemas respiratorios severos: "En estos grupos existe riesgo de vida, por eso es fundamental
la prevención. Y si los síntomas se presentan, acudir de forma inmediata a un médico", enfatiza
Berli. En países subdesarrollados las infecciones intestinales están entre las primeras causas de
muerte.
Horacio Crespo, médico generalista y director de atención
primaria de la salud de la Municipalidad de Rosario, dijo a La Capital que las
gastroenterocolitis "se ven a diario en los efectores de salud" y recomendó para evitarlas "cumplir
estrictamente con las normas de higiene personal y del hogar, lavarse bien las manos y prestar
especial atención al lavado de frutas y verduras, no sólo por la posible contaminación del agua
sino también por los riesgos que conllevan los productos químicos y herbicidas".
Crespo destacó que el corte en la cadena de frío de los
alimentos es peligroso. El problema se incrementó en el verano a causa de los constantes cortes de
energía eléctrica. "La conservación y la ubicación de la comida en las heladeras es fundamental.
Todo alimento que contiene jugos o líquidos debe estar más abajo. Las heladeras no deben abrirse
con tanta frecuencia y es necesario que funcionen bien para que el frío circule de manera constante
y pareja", manifestó.
Por su parte Berli agregó que nunca hay que volver a frizar
productos que ya fueron descongelados. Lo único permitido es la carne una vez cocinada. En ese caso
se puede volver a colocar en el freezer.
Pasarla mal. En el adulto sano cuando se presenta una gastroenterocolitis se
trata habitualmente de cuadros que no son graves. "La persona suele manifestar un gran malestar,
por eso, el médico evalúa si está deshidratado. De hecho, lo que determina la internación para la
colocación de suero es el riesgo de deshidratación. Esto sucede cuando los vómitos son muy
frecuentes o la diarrea muy severa, y beber por boca no alcanza para la recuperación", agrega
Berli.
Si no hay deshidratación la recomendación pasa por tomar
agua, té y caldo o alguna bebida con sal. Aunque no está comprobado que la dieta tenga un efecto
positivo inmediato, la mayoría de las veces, dice Berli, se indica una dieta líquida al principio y
luego se recomiendan los alimentos constipantes. En unos días la persona puede retomar la dieta
normal.
El agua no segura y los alimentos crudos mal lavados son la primera
causa de infección. "En ciudades como Rosario se puede utilizar el agua de red sin problemas. Ante
la duda, siempre es recomendable beber agua envasada. Respecto de la comida tener en cuenta que la
mayoría de las verduras se riegan con agua de las primeras napas que suelen estar contaminadas con
bacterias gram negativo, por eso lo ideal es lavar las verduras y frutas con agua más dos o tres
gotitas de cloro", señala el gastroenterólogo.
"Durante las vacaciones, en la playa o bares es preferible
no consumir alimentos crudos, sobre todo si el destinatario de la comida es un niño o adolescente",
remarca finalmente Berli.
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