Un rosarino ya forma parte de la historia de la cirugía robótica en la Argentina
al convertirse, junto a otros seis pacientes, en los primeros operados de cáncer de próstata en el
Hospital Italiano de Buenos Aires con la tecnología del robot Da Vinci. "El robot funciona desde el
21 de julio y tenemos en lista de espera a otros 15 pacientes", dijo a La Capital el jefe del
servicio de Urología y coordinador del área de robótica del hospital, Oscar Damia.
La cirugía robótica representa uno de los avances más importantes de los últimos
tiempos. En el mundo funcionan alrededor de 860 equipos con estas características (en Sudamérica
son cinco, dos en Brasil, dos en Venezuela y el del Italiano) y sus aplicaciones se extienden al
campo de la urología en general, ginecología, cardiología, cirugía general y pediátrica. En Estados
Unidos se lo utiliza en cirugía de la obesidad, cáncer de esófago y en ablaciones para trasplante
renal. Precisamente con destino a Orlando, Estados Unidos, viajó un grupo de médicos del Hospital
Italiano para perfeccionarse en el uso del Da Vinci en intervenciones ginecológicas.
"El robot no opera solo, funciona como una interfase y no reemplaza al cirujano
—aclara Damia—. Por el contrario, le aporta al médico una visión tridimensional del
campo operatorio y hace que los movimientos sean más delicados, con lo cual el trauma en los
tejidos es menor".
"Todos los programas de robótica son muy complejos y requieren de un equipo
multidisciplinario de 50 personas. No se trata de comprar el robot y ponerlo a funcionar", insiste
en puntualizar el cirujano.
La robótica adosada a la cirugía laparoscópica (mínimamente invasiva) representa
beneficios adicionales para el paciente, entre otros, disminuye el riesgo de infecciones, no
requiere transfusiones de sangre y asegura un mínimo trauma sobre los tejidos.
Cuatro brazos. El robot, que pesa mil kilos y costó 1,5 millones de dólares, tiene
cuatro brazos interactivos: uno transmite imágenes tridimensionales y aumenta hasta 10 veces la
visión de las mismas; los otros tres son una suerte de "manos instrumentales". El cirujano maneja
los movimientos de los cuatros brazos desde una consola.
La visión tridimensional y magnificada asociada a la instrumentación robótica
permite hoy una alta reducción del riesgo de padecer incontinencia urinaria y disfunción
eréctil.
El sistema quirúrgico Da Vinci opera a través de tubos pequeños de 10 milímetros
de diámetro que se introducen por el ombligo con una perforación de un centímetro y otras dos de
cinco centímetros, una a cada lado. "Los pacientes operados por este sistema tuvieron menos dolor
postoperatorio lo que facilita la posibilidad de deambular y de alimentarse en forma precoz y
asegura el alta a las 48 horas", explicó el cirujano.
La primera cirugía robótica que se efectuó en el país fue en 2005, en el marco del 76º Congreso
Argentino de Cirugía, donde se exhibió el robot.