Tras recibir la banda y el bastón presidencial, Mauricio Macri habló ayer desde el histórico balcón de la Casa Rosada y rompió una racha de 16 años en la que ningún mandatario lo hacía, así como también aprovechó para dar algunos de sus típicos pasos de baile al ritmo de Gilda.
“Parece que fue ayer cuando nos animamos a soñar que los argentinos merecíamos vivir mejor y hoy estamos acá a punto de empezar una etapa maravillosa en nuestro país. Como decía hace unos instantes en el Congreso, prometo siempre decirles la verdad, siempre ser sincero y mostrarles cuáles son los problemas para que trabajando juntos podamos resolverlos”, sostuvo el flamante jefe de Estado mirando hacia la Plaza de Mayo.
Acompañado por la vicepresidenta, Gabriela Michetti; su esposa, Juliana Awada; y su hija menor, Antonio, Macri mostró la banda y el bastón presidencial a la multitud que se había congregado frente a la Casa de Gobierno.
Un día después de la despedida de Cristina Kirchner, el mismo escenario, pero con otros protagonistas, dio marco a la celebración del PRO, que tuvo su punto culmine cuando Macri salió al balcón de la Casa de Gobierno para saludar a los presentes, rompiendo así una racha de 16 años en la que ningún mandatario lo hacía.
“Necesito que todos los argentinos nos acompañen, que nos avisen, que nos alerten cuando nos equivoquemos y que participen, porque, como les digo una y otra vez, no somos infalibles, pero tenemos mucha vocación de hacer cosas todos los días para que ustedes vivan mejor”, arengó.
De esta manera, el líder del PRO retomó la tradición presidencial de salir al balcón el día de la asunción y hablarle a los presentes en la plaza, algo que había hecho por última vez Fernando de la Rúa en 1999.
El 25 de mayo de 2003, el por entonces presidente, Néstor Kirchner, había salido a ese sector de la Casa Rosada, pero no había pronunciado ningún discurso: “Se me partió el corazón”, dijo con un hilo de voz el mandatario. “No venimos a la plaza a ocupar un balcón porque tiene un dueño histórico. Ahí estuvo Perón y Evita, y hubo otros que lamentablemente lo quisieron ocupar”, explicó tiempo después el ex presidente.
Por su parte, la ex mandataria Cristina Kirchner no utilizó el famoso balcón en ningún momento de sus dos mandatos y para sus discursos ante la Plaza siempre eligió montar un escenario al frente de la Rosada. “No me da el cuero para hablar en el balcón que habló Perón y Eva Perón”, había manifestado a fines de octubre, en uno de sus últimos actos en la Rosada y cuando la militancia se lo reclamaba.
La llegada de Macri a la Rosada fue a bordo de una camioneta Volkswagen Touareg blanca, seguida de cerca por una escolta de Granaderos a Caballo. Asomado por el techo abierto del vehículo, Macri recibió las muestras de afecto de las miles de personas que se acercaron al vallado montado sobre la Avenida de Mayo, a lo largo de las doce cuadras que separan el Congreso de la Casa de Gobierno.
Tras recibir el bastón de mando y la banda de manos del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quien estuvo a cargo del Poder Ejecutivo por 12 horas, el mandatario nacional salió al balcón y luego se dirigió junto a su esposa al Palacio San Martín, donde recibió formalmente a las delegaciones extranjeras.
Baile PRO. Fiel a su estilo, el flamante presidente también bromeó con su típico baile: “Estoy complicado para bailar por la banda, pero cuando me la saque empieza la música”, dijo desde el balcón histórico.
“Que baile, que baile”, empezó a corear la gente, ante lo cual Macri respondió: “Le prometí a (la presidenta de Chile, Michelle) Bachelet bailar con ella, así que tendría que ir a buscarla”.
Sin embargo, en cuanto comenzó a sonar una cumbia de Gilda —”No me arrepiento de este amor”—, Macri le pidió a Awada que sostuviera el micrófono e hizo un par de pasos de la clásica coreografía que supo desplegar en los distintos búnkers en los que festejó sus triunfos electorales.
“Parece que fue ayer cuando nos animamos a soñar que los argentinos merecíamos vivir mejor y hoy estamos acá a punto de empezar una etapa maravilla de nuestro país”, señaló un emocionado Macri ante la histórica Plaza, desde el edificio que lo tendrá como habitante por los próximos cuatro años.





























