La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner pidió a dirigentes del peronismo nacional y bonaerense que “tomen el bastón de mariscal, militen, hagan política y salgan a la cancha para defender el proyecto nacional y popular” de cara a las elecciones de 2023, en el marco de una cena que compartieron el martes pasado en Ensenada, luego de que se conociera su condena a seis años de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Tras el veredicto del Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 2 en la causa Vialidad y de su discurso, en el que afirmó que no será “candidata a nada” en 2023, Cristina participó de una cena con un nutrido grupo de funcionarios, ministros nacionales y provinciales, intendentes, dirigentes sindicales y de los movimientos sociales en la localidad de Punta Lara, en Ensenada.
Varios de los dirigentes presentes en el encuentro confiaron que, pese al fallo adverso, vieron a la ex presidenta “muy entera” y con la firme convicción de que hay que “dar una batalla” contra lo que considera una persecución pergeñada entre un sector de la Justicia, de la oposición y de los medios.
Además, todos coincidieron en que la titular del Senado nacional les pidió “usar el bastón de mariscal, militar, hacer política y dar las peleas que haya que dar para defender al modelo y las banderas del peronismo”, de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.
La misión
“Cristina hizo un llamado a la organización y a que tengamos una cuota relevante de coraje frente a un verdadero ataque a la democracia. Su mensaje fue: «llevan el bastón de mariscal en la mochila, empúñenlo»”, contó el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, uno de los presentes en la cena.
“Fue un llamado al activismo para que se entienda la importancia que tiene una proscripción al peronismo y a la persona más importante del peronismo”, dijo el mandatario bonaerense. Y agregó: “Quitando la cuestión electoral, que falta mucho, hay un llamado a la organización y a dar una respuesta muy contundente del punto de vista de lo que está en juego”.
Fuentes partidarias explicaron que se trata de la octava reunión entre dirigentes y referentes de distintos espacios que se reúnen una vez por mes, con la particularidad de que, en esta oportunidad, la vicepresidenta decidió estar presente.
En ese marco, Cristina planteó que “existe un desafío colectivo que la trasciende a ella para enfrentar la crisis actual y que va más allá del proceso electoral, por lo que hay que buscar definiciones de fondo”.
Además de Kicillof, participaron de la cena el diputado nacional y presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner; el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, y el ministro de Desarrollo de Buenos Aires y secretario general de La Cámpora, Andrés Cuervo Larroque, entre otros.
Larroque también confirmó que el encuentro en Ensenada se trató de una “reunión habitual de las que se hacen una vez por mes como un espacio de debate, en la que ella (Cristina) decidió participar luego de un día muy especial”.
“Más allá de eso, estamos frente a una situación límite, un punto de inflexión. Cristina lo expresó con toda claridad y creo que convoca al conjunto del pueblo, a todas las organizaciones sociales, políticas y sindicales y a la dirigencia en su conjunto a asumir cuál será la pelea real en la Argentina”, cerró.
Ecos
A su vez, entre los miembros del gabinete nacional, el ministro de Justicia, Martín Soria, señaló que se trató de “un fallo absurdo del tribunal oral formado por la bandita que se juntaba a jugar al fútbol en la quinta de (el ex presidente) Mauricio Macri”.
Al respecto, el interventor de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Agustín Rossi, consideró que lo que realmente ocurrió es que “se consumó el intento de proscripción fáctica de la vicepresidenta”.