Policiales

Condenan a ladrones por un violento asalto a un empresario en la Plaza Alberdi

Son dos jóvenes de barrio La Cerámica que se acercaron a un hombre que iba a depositar dinero. Uno le disparó a la víctima en la cara. Les dieron 7 años por intento de homicidio.

Jueves 15 de Abril de 2021

Dos hombres jóvenes que hace casi dos años asaltaron con violencia extrema a un empresario estacionado frente a una sucursal del Banco Macro de la Plaza Alberdi fueron condenados este jueves a siete años de prisión. Uno de los ladrones al no poder apoderarse del dinero le efectuó un disparo en la cara al cliente del banco que estaba dentro de su vehículo acompañado de su esposa. El delito por el cual le impusieron pena a ambos asaltantes fue tentativa de homicidio.

Para llegar a los autores del caso terminó siendo decisivo el aporte de la novia de uno de éstos. A la casa de la joven llegó la policía a pocos minutos del atraco porque habían visto dejar allí la moto en la que se habían movilizado los asaltantes. Cuando arribó el patrullero la moto estaba allí. También el teléfono de la mujer donde había un contenido comprometedor para uno de los jóvenes hoy condenados: era un mensaje en el que uno de los agresores le pedía que guardara el pañuelo blanco que tenía en el cuello porque tenía sangre.

Pablo Andrés B, un empresario de 50 años, fue al banco Macro de Superí al 600 a realizar un depósito, fue víctima de un intento de asalto por parte de dos hombres a bordo de una moto Honda Tornado. Estos se le pusieron a la par una vez que estacionó su Nissan Sentra contra el cordón de la plaza Alberdi. Pablo estaba acompañado de su esposa y recibió un tiro en la cara, aunque rápidamente fue trasladado al hospital Eva Perón donde se determinó que estaba fuera de peligro. Pero quedó con secuelas psicológicas graves que lo obligaron a dejar su trabajo.

>>Leer más: El video del ataque a balazos en un intento de robo a un banco

El 5 de agosto de 2019 el empresario estaba en el lugar del acompañante y su esposa manejaba el Nissan que se estacionó frente al banco en Superí al 600. Según consignaron entonces fuentes de la Fiscalía habrían llevado a la entidad 700 mil pesos para realizar una transacción. A eso de las 11.15, ni bien el auto se detuvo sobre el cordón frente a la sucursal, dos personas en una Honda Tornado roja y blanca se les acercaron.

Uno de los ladrones, después identificado como Fernando Córdoba, bajó de la moto y se paró frente a la ventanilla del lado izquierdo. "Dame la plata", le gritó a la mujer, empezando a golpear el vidrio. Como no pudo romperlo se acercó el otro ocupante de la moto, Nicolás Medina, que le alcanzó un arma a Córdoba. Este le efectuó entre cuatro y cinco disparos desde muy corta distancia a la pareja en el Nissan. En la primera audiencia imputativa la fiscal del caso, Valeria Haurigot, dijo que la intención fue directamente "causarles la muerte dado que solo lo separaba de ellos la ventanilla del auto".

Uno de los disparos efectuados con un revólver 22 le atravesó la cara a Pablo B: ingresó por la mejilla derecha y quedó alojada a la altura de la mandíbula. Al empresario lo llevaron al Hospital Eva Perón donde se constató que estaba fuera de peligro. Le habían disparado desde un metro de distancia.

Las cartas de incidencia del 911 eran coincidentes en que el ataque había sido cometido por dos jóvenes de barrio La Cerámica que eran mencionados por nombre y apellido. También señalaban que la moto que se había usado en el robo estaba en una casa de calle República de Irak al 1900 de la cual se brindaba dirección específica. Todos los datos referidos condujeron a la detención. Allí estaba la joven a la que le dejaron la Honda Tornado usada en el hecho.

A cuatro días de los hechos se allanó el domicilio de uno de los sospechosos, en la calle Irala al 4600, y la madre se comprometió a entregarlo. Los dos muchachos tienen una relación de parentesco: Nicolás Medina era para la fiscal el que conducía la moto y Fernando Córdoba, su tío, fue el que bajó y efectuó los disparos.

La fiscal Haurigot estimó que la conducta de disparar a centímetros contra el empresario implica que como no pudo robarle intentó quitarle la vida. Acusó entonces como una tentativa de homicidio criminis causa, que es el tipo de delito que se comete para asegurar o encubrir otro. Esta figura cuando el ilícito es consumado tiene pena de prisión perpetua. Como en este caso quedó en intento la pena en expectativa es entre diez y quince años. Pero como los dos acusados terminaron aceptando la autoría en un juicio abreviado la sanción quedó fijada en siete años de cárcel para cada uno.

La condena además del intento de homicidio sumó haber adquirido o ocultado la moto que había sido robada días antes en Capitán Bermúdez y la portación del arma ilegal. El juez Rodolfo Zvala homologó la pena este jueves en una audiencia en el Centro de Justicia Penal. Cuando se le solicitó consentimiento para la sanción acordada, el empresario atacado mostró una condolida indiferencia y dijo que su vida se había modificado de manera irreversible. "Mi carrera se fue al diablo, estoy muy mal, no hay reparación posible, me da lo mismo la pena que haya".

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