Policiales

Alan Funes fue condenado por un crimen cometido cuando era menor

Un juez decidió la aplicación de una pena de 12 años y medio de cárcel. El fallo fue apelado y deberá ser resuelto por la Cámara Penal.

Martes 14 de Julio de 2020

Alan Funes fue condenado a doce años y medio de cárcel por un crimen que cometió cinco meses antes de cumplir 18 años. En un fallo emitido en febrero, pero que trascendió ayer luego de que la causa se elevara a la Cámara de Apelaciones, el juez de Menores Alejandro Cardinale consideró que el joven de 21 años debe recibir una pena por matar a Eugenio “Pupi” Solaro el 1º de mayo de 2016 en Tablada.

   La Fiscalía había pedido 18 años de prisión por este hecho para el menor de los hermanos Funes, hoy preso en Piñero imputado de otro homicidio y como miembro de una asociación ilícita, mientras que la defensa y el asesor de Menores habían requerido que no fuera sancionado. Sin embargo, el juez consideró que por la mecánica del hecho y las conductas posteriores del acusado era merecedor de la pena.

   La resolución fue apelada por el abogado defensor Leopoldo Monteil, y por el asesor de Menores Daniel Papalardo por lo que será sometida a un tribunal de segunda instancia en una fecha que aún no fue fijada.

Dos meses antes

El asesinato de Solaro fue investigado como un rebote del crimen de Mariela Miranda, la madre de Alan y Ulises Funes. La tarde del 11 de marzo de 2016 ella estaba en la puerta de su casa de Ayacucho y Uriburu cuando le dispararon desde una moto. Por el hecho, en 2018 la fiscalía pidió una condena de 25 años para Alexis Caminos y de 30 para Juan Manuel “Juanchi” Almada, ambos miembros del clan cuyo enfrentamiento con la familia Funes dejó cerca de 30 muertos en poco más de un año en los barrios Tablada y el Fonavi Municipal de Grandoli y Lamadrid.

   “Esto es por tu hermano que entregó a mi vieja”, le gritó Alan a Solaro antes de dispararle a mansalva dos meses después en un pasillo de

Ayacucho al 4600. La víctima, de 26 años, tomaba algo con amigos cuando se acercó Funes encapuchado con una metra en mano. Pupi murió de tres balazos y otros dos chicos resultaron heridos.

   Por el hecho había sido detenido y luego liberado Ulises, uno de los hermanos de Alan que fue asesinado en enero de 2018 (en febrero de ese año mataron a otro de los hermanos, Jonatan). Entonces meses después del crimen de Solaro Alan se presentó ante la Justicia de Menores y quedó detenido acusado del homicidio y de las lesiones graves a los sobrevivientes del ataque.

   Alan estuvo preso en el Irar hasta octubre de 2017 cuando le dieron prisión domiciliaria en la casa de su abuela materna. Para la Justicia de Menores, fue una “oportunidad desaprovechada” por el joven que en enero de 2018 apareció en un video disparando una ametralladora para recibir el año.

   Con pedido de captura por la difusión del video, Alan estuvo prófugo hasta el 23 de enero cuando, ya mayor de edad, volvió a caer preso. En esos 20 días se había desatado una espiral de enfrentamientos que incluyó un ataque a su padre, el asesinato de un hermano y el crimen de Marcela Díaz, considerado una revancha por los otros dos hechos teniendo en cuenta que la víctima estaba vinculada a los Caminos.

   El 25 de enero Alan fue imputado junto con su pareja Jorgelina “Chipi” Selerpe del crimen de Díaz y de integrar la asociación ilícita cuyo liderazgo desde la cárcel de Piñero se les atribuyó a su hermano Lautaro “Lamparita” Funes y a René Ungaro. Desde entonces se encuentra alojado en ese mismo penal.

Volver a los 17

Como tenía 17 años al momento del crimen de Solaro, Funes fue juzgado en el sistema de Menores. Casi dos años después del hecho, cuando ya estaba detenido e imputado por delitos cometidos como mayor de edad, en mayo de 2018 la jueza de Menores Dolores Aguirre Guarrochena dictaminó la responsabilidad penal de Alan en ese homicidio, aunque lo absolvió de una causa relacionada con amenazas posteriores.

   La resolución fue apelada y el 23 de octubre de 2018 los camaristas Javier Beltramone, Georgina Depetris y Carina Lurati la confirmaron. También la Corte Suprema de Justicia provincial ratificó esa decisión el pasado 24 de septiembre.

   Confirmada su autoría por los delitos de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego”, el paso siguiente definir si le correspondía recibir una pena de cárcel y, en ese caso, el monto. El análisis y la decisión quedó en manos de Cardinale, a cargo del Juzgado de Menores Nº 3.

   La fiscalía pidió 18 años de cárcel teniendo en cuenta el delito, la actitud de Alan posterior al hecho y diversos informes sobre su conducta. La defensa y el asesor de Menores solicitaron que no se aplicara pena o, en todo caso, que fuera mínima.

Miradas

Monteil alegó que Alan se vio involucrado en la causa penal dos meses después del asesinato de su madre y refirió que su infancia y adolescencia se vieron signadas por carencias, violencia generalizada y un abandono absoluto por parte de los organismos del Estado.

   “No es de extrañar que se viera involucrado en continuas rencillas y problemas de convivencia con sus pares por causa de la fama que le precedía”, dijo Monteil en alusión a la “imagen pública que se hizo de Alan como una suerte de capo mafioso”. Por ello, sostuvo, no es de extrañar ese “desaprovechamiento de las oportunidades brindadas” que había alegado la fiscalía. Así, se manifestó contra aplicar la pena o, en todo caso, que fuera la mínima.

   El asesor de Menores pidió desestimar la petición de la fiscal por no ajustarse a pautas legales y mencionó los efectos negativos que la privación de la libertad le generó a Alan en términos de resocialización. Además pidió poner en análisis la “condición existencial” del adolescente, así como el contexto de vulnerabilidad en el que se encontraba.

   También se manifestó el propio Alan en una audiencia el pasado 11 de noviembre. “Respeto las decisiones que se tomen y las sentencias dictadas, pero me mantengo en mi inocencia. No maté al muchacho éste. Siempre dije que soy inocente y así lo soy”, expresó.

Excepción

Luego de aclarar que en el derecho penal juvenil la pena es la excepción, un último recurso por el tiempo más breve posible y con un fin preventivo especial, Cardinale fundamentó la aplicación de la pena. Tuvo en cuenta la extrema gravedad del ataque, que usó un arma muy poderosa y en un marco en el que peligraba la vida de más personas. De hecho, dos resultaron heridas.

   Además, valoró, Alan no accionó ante una amenaza sino que fue al lugar de los hechos “con la clara finalidad de dar muerte” a Solaro. “Encuentro como configurativo de la necesidad de aplicación de pena la ausencia de todo registro subjetivo por su conducta. En ningún momento del proceso apareció ni la más mínima responsabilización por el hecho cometido, manteniéndose en una postura de inocencia, lo que ha impedido advertir algún mínimo rasgo de arrepentimiento”, sostuvo el juez.

   Definida la necesidad de aplicar la pena, analizó el monto entre el mínimo de cinco años y cuatro meses y los 18 de máxima. Evaluó el contexto de violencia extrema en el que Alan creció y el hecho de ser testigo, dos meses antes de matar a Solaro, del crimen de su mamá. “Opera en esa instancia como una certeza insoslayable la naturalización de estas conductas que pudo haber aprendido desde la primera adolescencia”, consideró Cardinali, para quien ese fue el único atenuante que encontró.

   Emitida la sentencia por 12 años y seis meses, ahora quedará en manos de los jueces de segunda instancia ratificar o no la condena.

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