Buenos Aires. — Un tribunal absolvió ayer a un policía federal acusado de
haber matado de un tiro en la cabeza al adolescente Marcelo Báez, de 16 años, quien había intentado
robar monedas y cigarrillos de un kiosco de diarios en el barrio porteño de Mataderos.
La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral Criminal 18 y benefició al policía
Justo José Luquet, para quien la fiscalía había reclamado la condena a 17 años de prisión por el
delito de "homicidio".
Durante su exposición, el fiscal Guillermo Pérez De la Fuente consideró probado
que el proyectil que causó la muerte de Báez correspondía al arma reglamentaria del policía, una
pistola calibre 9 milímetros.
Según el representante del Ministerio Público, el acusado "logró lo que quería",
puesto que el proyectil "impactó donde apuntó", causando la muerte instantánea del chico.
Al realizar su descargo el policía admitió haber realizado el disparo, pero dijo
que lo hizo para repeler una agresión de la víctima hacia su compañero de patrulla, Osvaldo
Ianello.
Sin embargo, al declarar en el juicio, ese efectivo dijo que nunca vio a la
víctima empuñar un arma y apuntarle.
Un robo menor.La muerte de Báez ocurrió el 4 de marzo de 2002 en el barrio de
Mataderos, cuando el joven, tras asaltar un kiosco, huyó con su bicicleta y fue alcanzado por una
bala que impactó en su cabeza.
Según se probó en el juicio, cerca del cadáver del joven, próximo a su mano
derecha, se encontró un revólver Pucará calibre 38, pero no habría sido accionado por la víctima,
que era zurda, se indicó.
Pese a la alta pena pedida por el fiscal, los jueces María Cristina Camiña,
Armando Chamot y Estela Cárcamo no encontraron elementos de prueba para encuadrar el hecho en un
caso de "gatillo fácil" y absolvieron al imputado.