La farmacéutica británico-sueca AstraZeneca aseguró este domingo que “no hay pruebas” de que su vacuna contra el coronavirus provoque un incremento del riesgo de coágulos en la sangre, pese a la decisión de siete países europeos de suspender su utilización como medida de precaución. A pesar del respaldo de la Unión Europea y de la OMS a la vacuna británica, las sospechas se han extendido entre las autoridades sanitarias nacionales europeas. Se cree que aumentaría la lista de países del bloque que han suspendido la aplicación de esta vacuna.
La empresa asegura que ha realizado “una revisión minuciosa” de los datos disponibles sobre quienes han recibido la vacuna en Reino Unido y la UE.
“Unos 17 millones de personas de la UE y Reino Unido han recibido ya nuestra vacuna y el número de casos de coágulos de los que se ha informado entre este grupo es inferior a la media que se puede esperar en la población en general”, explicó la empresa farmacéutica a través de un comunicado firmado por su jefa médica, Ann Taylor.
“La naturaleza de la pandemia ha incrementado la atención sobre casos individuales. Estamos yendo más allá de las prácticas habituales de seguridad de seguimiento de medicamentos autorizados sobre casos de incidentes vacunales para garantizar la seguridad pública”, ha añadido Taylor.
“La información disponible hasta el momento indica que el número de eventos tromboembólicos en personas vacunadas no es mayor que el observado en la población general”, indicó por su parte la agencia europea EMA, a cargo del control y autorización de todos los fármacos en el ámbito de la UE, y que volvió a recomendar el uso de la vacuna de AstraZeneca tras analizar todos los datos recibidos hasta la fecha.
El comité de seguridad (PRAC) de la EMA concluyó que por el momento “no hay indicios de que la vacunación haya causado estas afecciones, que no se enumeran como efectos secundarios de esta vacuna”.
La EMA aseguró que se seguirá investigando sobre la causa de los trombos, si bien por el momento “el número de eventos tromboembólicos en personas vacunadas no es mayor que el número observado en la población general”.
Al alerta en Austria se sumaron otros países europeos. Dinamarca suspendió por 14 días la vacunación con AstraZeneca tras registrar “graves casos de trombos”, según la Dirección General de Sanidad de Dinamarca (SST), que ha añadido que la medida responde a “un principio de prudencia”.
"Estamos en la campaña de vacunación más grande e importante en la historia de Dinamarca, necesitamos todas las vacunas que podamos conseguir. Por eso no es una decisión fácil suspender una. Pero debemos reaccionar con cuidado cuando hay evidencia de posibles efectos graves", afirmó el director de la SST, Søren Brostrøm.
Países Bajos también registró un caso de trombosis tras la vacunación. Tras conocerse estos casos, Noruega también decidió parar la vacunación con esta vacuna durante 14 días por “precaución”. Estonia, Lituania, Letonia, Italia y Luxemburgo también suspendieron la inmunización con las dosis de ese lote.
Por su parte, el Gobierno británico defendió que la vacuna es “segura y efectiva”. "Hemos sido claros en que (el producto de AstraZeneca) es a la vez seguro y efectivo y cuando se pide a los ciudadanos que vengan a ponérselo, deberían hacerlo con confianza", afirmó un portavoz oficial del primer ministro Boris Johnson, quien aseguró además que en Reino Unido ya se pueden ver los resultados efectivos de la vacunación con este antídoto.
Irlanda y la región italiana del Piamonte han sido los últimos en anunciar la suspensión de la vacuna de AstraZeneca tras hacer lo propio Austria, Dinamarca, Estonia, Lituana, Noruega, Islandia y Tailandia. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que “no hay razón para no usar” la vacuna de AstraZeneca. La credibilidad de la OMS entre la población europea, sin embargo, es muy baja.
Tras el primer aviso de Austria sobre posibles trombos causados por un lote de la vacuna AstraZeneca, se sucedieron las suspensiones entre siete países y la región italiana, además de Tailandia. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aseguró el miércoles pasado que descartaba un “problema específico con el lote” de AstraZeneca que Austria había retirado de forma cautelar tras la muerte de una persona y la enfermedad de otras tras su vacunación. La persona fallecida fue diagnosticada con trombosis múltiple -formación de coágulos sanguíneos- y murió diez días después. Otro paciente, ya recuperado, fue diagnosticado de una embolia pulmonar días después de vacunarse.