Central

Un año en la vida de Central

En el aniversario del título en Copa Argentina, en Arroyito tienen pensado hacer oficial el retorno de Marco Ruben.

Viernes 06 de Diciembre de 2019

En un año, en Central pueden pasar muchísimas cosas. De las buenas y de las otras. Hoy los canallas pueden darse el lujo de celebrar el primer aniversario de la obtención de la Copa Argentina, que marcó el fin de una racha de 23 años sin títulos, justo el mismo día en el que, muchos suponen, podría aparecer el anuncio oficial de que Marco Ruben jugará al menos los próximos seis meses en Arroyito, donde tiene contrato. El mismo Ruben que después de la conquista en Mendoza (tres años después de su retorno al club) partió a Brasil para sumarse a Atlético Paranaense. El que no formó parte del equipo que no logró hacer extensivo en el tiempo la euforia del título porque rápidamente se metió en zona de turbulencias producto de los malos resultados y la consiguiente caída en el promedio, lo que provocó además la sucesión de varios entrenadores. Eso también fue Central este último año de vida, al que cierra con cierta holgura por los resultados de los últimos cuatro partidos. Es que hasta hace poco más de un mes el club parecía encaminado a ir en busca de reemplazante para Diego Cocca.

No parece antojadizo que se elija justo este 6 de diciembre para anunciar la vuelta de Marco Ruben. Hay alguna mínima chance de que el anuncio se postergue porque en el medio hay un par de cosas por resolver (ya se empezaron a tratar anoche), más allá de que todos los caminos conducen a que el goleador volverá a portar la 9 canalla. Hoy está prevista una nueva reunión entre los dirigentes y su representante para rubricar lo que todos intuyen.

El delantero tiene ya un contrato firmado con Central y su regreso a Arroyito quedó establecido luego de que Paranaense no hiciera uso de la opción de compra. Después, hasta que no haya una voz oficial sobre el tema, siempre habrá lugar para cualquier tipo de especulaciones, entre las que se podría mencionar la aparición de alguna oferta concreta por el futbolista.

De todas formas, a esta altura queda claro que jugar en Central o apuntar hacia otro lado pasa pura y exclusivamente por la decisión del jugador. En una situación de este tipo, pero sobre todo por el peso del nombre en cuestión, no hay objeción que pudieran hacer los dirigentes. Ni siquiera el técnico Diego Cocca. Hasta la cuestión económica tendría una injerencia menor, salvo que alguna de las partes se despache con un monto irrisorio. Hay un contrato en el medio (hasta junio de 2020 pero se extendería) que tendrá capacidad de pendular en el terreno de las pretensiones, pero que seguramente marcará los trazos gruesos de una nueva relación.

De confirmarse esta información, se dará en un marco especial, de cierto alivio, teniendo en cuenta la dramática situación que vivía el club hace unos pocos días. Hoy los nueve puntos de diferencia con Patronato (el último que estaría descendiendo) hacen que se vea de otra manera. Es que hace un mes y días, en el vestuario visitante del estadio Ciudad de La Plata, Cocca declaraba que si su equipo no le ganaba a Godoy Cruz daba un paso al costado.

De haberse concretado hubiese sido el momento (uno más) más distante desde la alegría que había provocado aquella consagración en Mendoza. De no haber podido vencer al Tomba la dirigencia se hubiese visto en la obligación de salir en busca de un nuevo técnico. El cuarto en el año. Sí, como suena. Pudo ser el cuarto.

Porque tras el título que se gestó y se parió bajo la conducción de Edgardo Bauza (en diciembre de 2018) todo fue en retroceso. Cada tanto el recuerdo de esa vuelta olímpica servía para calmar los ánimos frente a algún que otro golpe, pero el declive futbolístico fue en aumento.

El mal inicio de año de la mano del Patón hizo que su figura caminara rumbo a un escenario muchísimo más terrenal, con resultados que lentamente comenzaron a atentar contra un promedio que, se veía, se empobrecía cada vez más. Ya sin un Ruben que inmediatamente después de título en Copa Argentina sintió la necesidad de un cambio de aire. Fue así como la credibilidad del entrenador comenzó a perder prestigio. Hasta que llegó aquel recordado partido en cancha de Lanús, que hizo que el presidente Rodolfo Di Pollina y el por entonces vicepresidente segundo Martín Lucero viajaran al día siguiente a la concentración en Arroyo Seco para comunicarle que su ciclo estaba terminado. Se iba el Patón, el técnico que hacía unos pocos meses había logrado quebrar esa larga racha canalla sin títulos.

   Se impuso la voz y el deseo de Di Pollina (el vice primero Ricardo Carloni se encontraba de vacaciones), quien apuntó y designó a Paulo Ferrari como entrenador, saltando incluso la figura del Kily González, quien ya estaba al mando de la reserva. Pero el Loncho no pudo torcer el rumbo. El equipo intentó jugar a otra cosa, pero los malos resultados (en su debut el equipo fue eliminado en Copa Argentina por Sol de Mayo) le impidieron concretar el proyecto que tenía en mente. Apenas seis partidos del ex lateral derecho al frente del grupo.

   En medio de un torbellino de sensaciones, mayoritariamente adversas, el elegido fue Cocca. A él tampoco le resultó fácil. Quedó rápidamente afuera de la Copa Superliga (ante Aldosivi), pero tardó muchísimo en agarrarle la mano a un equipo que tampoco pudo desembarazarse de la endeblez en el juego y que su mayor pecado fue el no estar a la altura futbolística en Copa Libertadores, el lugar ganado por aquella consagración en Mendoza. Igual, el promedio era lo que más preocupaba.

   Tanta fue la presión que ejercieron esos decimales a lo largo de este semestre que el propio Cocca estuvo a punto de pegar el portazo. El mismo se expuso, sin que nadie lo obligara. Por eso el partido ante Godoy Cruz, al que llegaba con dos derrotas consecutivas, tomó una enorme trascendencia. De ese episodio hace tan sólo un mes (2 de noviembre).

   Pero fue en este último mes que Central logró algo de respiro después de un año demasiado complicado, con cuestionamientos de todo tipo a una dirigencia a la que los resultados deportivos no acompañaban y a la que hasta la cuestión política parecía írsele de las manos. Un mes en el que el equipo goleó al Tomba, dio el batacazo en cancha de River, aplastó a Aldosivi y sumó un punto en Santiago del Estero. Cuatro resultados con los que se aseguró terminar el año afuera de la zona del descenso e incluso con una cuota de oxígeno impensada.

   Fue un mes raro para lo que venía viviendo. Pero terriblemente satisfactorio y esperanzador. Por eso se llegó a esta previa ante Boca con otro semblante, sin que la soga apretara demasiado el cuello.

   Hoy (6 de diciembre), en medio de este panorama mucho más calmo, el hincha de Central espera por Boca y seguramente esa calma le permitirá expandir la sonrisa cuando recuerde lo que hace exactamente un año sucedía en Mendoza, frente a Gimnasia. Justo hoy es el día en que el club seguramente hará oficial (estiman que en horas del mediodía), lo que no parece una mera casualidad, el retorno de Marco Ruben a Arroyito.

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