Si bien no sabe si serán sus últimos Juegos Olímpicos, y hasta deja abierta la posibilidad de que eso no suceda, quiere disfrutarlos al máximo. "Entrenás tantos años para que después en apenas quince días se pase todo tan rápido que quiero vivir cada momento al máximo, conviviendo en la Villa Olímpica con otros deportistas, preocupándome por cómo le va a cada uno de los argentinos. Es fabulosa esa mística de tirar todos para un mismo lado. Y no lo voy a vivir otra vez", manifiesta. Con esa declaración da la sensación de que se bajó de los próximos Juegos Olímpicos, pero no lo puede asegurar. "En 2010 voy a ir con la mochila en la espalda a ver a mis compañeras (risas). No sé qué puede pasar. Quizás llegue siempre y cuando tenga un descanso de la selección durante un tiempo prolongado. El Mundial de 2010 en la Argentina es muy tentador y me encantaría jugarlo. Después se verá si tengo ganas de seguir entrenando", dice. Sostiene que las vivencias que tuvo en los dos Juegos Olímpicos en los que participó fueron diferentes, por "una cuestión de edad y de experiencia. En Sydney 2000 estaba emocionada por ir por primera vez, entonces me fijaba en todo, desde la convivencia en la Villa Olímpica hasta ver a otros deportistas. Estaba expectante de todo", cuenta. "A los Juegos de Atenas 2004 llegué conociendo de qué se trataba. Estába más concentrada en el juego y no tan pendiente del entorno. Igual lo disfruté y entiendo ahora las chicas que irán por por primera vez y estarán expectantes de lo que sucede alrededor de los Juegos Olímpicos", dice.


























