Dos casos de padre e hijo, tres pares de hermanos y uno de medio hermanos: las familias también forman parte de la historia del Mundial de Sudáfrica. Con historias de duelos y amor fraternales incluidas.

Dos casos de padre e hijo, tres pares de hermanos y uno de medio hermanos: las familias también forman parte de la historia del Mundial de Sudáfrica. Con historias de duelos y amor fraternales incluidas.
El caso con más morbo es posiblemente el de los Boateng, hermanos por parte de padre y que podrían verse las caras el miércoles en la cancha jugando por selecciones diferentes en Sudáfrica 2010. Uno por Alemania, el otro por Ghana. Jerome y Kevin-Prince (en la foto) están en boca de todos en el país europeo. El primero es el “niño bueno” de la selección germana y el segundo el supuesto “matón” del combinado de Ghana.
A ello se suma además la historia de la lesión de Michael Ballack, la estrella germana ausente en el Mundial. La dura entrada con la que Kevin-Prince lesionó a Ballack durante la final de la copa inglesa antes del Mundial sólo confirmó la mala imagen del Boateng ghanés, crecido en Wedding, un antiguo barrio obrero de Berlín y poblado ahora de inmigrantes.
El sorteo de diciembre ubicó al equipo africano en el mismo grupo D que Alemania, por lo que su patada a Ballack no sólo despertó suspicacias en su país de nacimiento, sino que lo ubicó directamente en el punto de mira de todos los insultos. En la red social Facebook se formó de inmediato un grupo llamado “82.000.000 contra Boateng!!!!”, haciendo referencia al número de habitantes de Alemania. Y los epitetos de todo tipo circularon como la pólvora en el anonimato de internet.
Y Kevin-Prince tampoco vacila en mandar dardos envenenados con cada comentario a su medio hermano. “Desde luego que no es fácil para él tener que reaccionar a lo que dice el otro. No es grato”, señaló el manager del equipo alemán, Oliver Bierhoff, respecto al atribulado Jerome.
El caso de los hondureños Jerry, Wilson y Johny Palacios da en cambio fe del buen amor fraternal. No sólo son los primeros tres hermanos en estar en un Mundial, sino que dicen recordar en todo momento a su hermano menor, también futbolista y muerto de forma trágica en un secuestro.
“Todo lo que hago en el fútbol es por Edwin. El siempre me está mirando”, dijo alguna vez Jerry, de 28 años.
Dos selecciones son testigo de padre e hijo trabajando juntos: en la debutante Eslovaquia están Vladimir Weiss y Vladimir Weiss Junior, y en la de Estados Unidos, Bob y Michael Bradley. “No pienso mucho en eso”, asegura Bradley hijo. “Michael es un futbolista profesional y sabe como cualquier otro cómo hacerse respetar en el equipo”, dice el padre y técnico de la selección.
En el banquillo eslovaco se sienta Vladimir Weiss como seleccionador, su padre y él mismo
jugaron en su momento por Checoslovaquia. El tercer Weiss representa ahora la tercera generación en
el equipo.
El padre buscaba anticiparse a las críticas ya desde antes del viaje a Sudáfrica. “Me
contaron que se decía que le estaba haciendo un favor (con la nominación)”, cuenta el
técnico. “Pero todos pudieron ver que se ganó su nominación”.
Entre las demás selecciones, Costa de Marfil tiene en sus filas a Kolo y Yaya Touré, y Paraguay ha convocado a Edgar y Diego Barreto. Unos 50 pares de hermanos han sido registrados ante la Fifa desde el primer Mundial, el de Uruguay en 1930.
Los lazos familiares, en todo caso, llegan mucho más allá en Sudáfrica 2010. El camerunés Rigobert Song es el tío del joven mediocampista Alexandre Song, y el holandés Mark van Bommel está casado con la hija del técnico “oranje”, Bert van Marwijk.
Uno de los seleccionadores más conocidos de Sudáfrica 2010, Diego Maradona, tiene incluso un nieto cuyo padre se sienta en el banquillo de la albiceleste. La hija del astro argentino, Yanina, está casada con el delantero Sergio Agüero. Se dice que el Diez lleva siempre consigo la foto de su nieto Benjamín.



Por Gonzalo Santamaría

