No era un River-Boca, pero el operativo de seguridad de asemejó a un encuentro de ese tenor. El imponente hotel, en las afueras de la ciudad de Formosa, que albergó a ambos plantes fue vallado por la policía local. Un solo sector asignado para la prensa, por el que indefectiblemente debían pasar jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos. Belgrano lo hizo en primera instancia, Central, con sus ilusiones a cuestas casi una hora después. Todo en medio de una enorme tranquilidad, sin la presencia de hinchas, como suele suceder en otras sedes. Raudamente Central pasó para el interior. Una postura muchísimo más cordial de parte de los jugadores del Pirata. Diferencia entre un plantel y otro.



























