Este Central de Diego Cocca tiene jugadores que son fija en determinados puestos, pero en otros la cosa no fue tan sencilla. En medio de una catarata de variantes, pruebas y apuestas, al entrenador canalla siempre le fue difícil encontrar el volante por izquierda. Por eso el equipo nunca tuvo ese jugador emblema en esa posición. Es una canción repetida, de la que ya se habló demasiado y en el que las falencias a esta altura son archiconocidas. Por eso tomó mayor notoriedad la presentación en sociedad que hizo Federico Martínez en el triunfo del pasado domingo frente a Arsenal. Es que independientemente del muy buen rendimiento del uruguayo, lo que quedó de esa actuación es que, al menos en la previa y con un solo partido sobre el lomo, el técnico tiene argumentos en los cuales apoyarse de aquí en más para creer que el futbolista en cuestión está, ahora sí, al alcance de la mano.
Lo de Martínez pasó más por toques de distinción, apariciones por sorpresa y arrestos individuales en más de una ocasión que terminaron, incluso, con remates al arco desde afuera del área lo que es, según lo que lo conocen desde el fútbol uruguayo, uno de sus fuertes. Lo que se intenta dar cuenta con esto es que no fue ese volante por izquierda típico, con recorrido entre área y área y de un trajinar incansable. Pero su aporte fue más que interesante.
Se insiste, no es el caso de haber formado un tándem ideal con Brítez, en el que cuando el lateral pasaba al ataque el uruguayo cumplía con el relevo. Ni siquiera que haya retrocedido como muchas veces el trámite de encuentro lo requirió. Ese seguramente podrá ser un punto a mejorar. Pero no es poco que el buen rendimiento haya llegado de la mano de un jugador cuyo puesto natural es el de volante por izquierda. Su desempeño en esa función fue lo que llevó a los canallas a ponerles los ojos encima.
Y aquí el razonamiento sencillo, prácticamente de manual. Es que allí casi nunca jugó alguien con experiencia en el puesto.
Diego Zabala, Lucas Gamba, Joaquín Pereyra y Nicolás Colazo fueron los nombres por los que Cocca apostó en distintos momentos del torneo y ninguno de ellos pudo hacer pie realmente. Mucho menos rendir en la medida que el técnico pretendía, aunque hubo algunos hechos que fueron tomados como positivos.
Lo que más se recuerda fue esa primera apuesta y después larga estadía de Zabala sobre un carril que jamás le asentó. Porque en el armado del primer equipo, Cocca se la jugó por el uruguayo en el andarivel opuesto en el que logró marcar la diferencia cuando jugaba en Unión y por lo que Central fue en su búsqueda. Hasta que llegó un momento en el que la estadía de Zabala por izquierda fue insostenible.
Con variaciones incluso en el esquema un poco más tarde llegó el turno de Gamba, quien por sus características de delantero le resultaba un poco más sencillo el desequilibrio, pero le costaba horrores, especialmente desde lo físico, cuando debía retroceder a darle una mano a Brítez. Como sucedió contra River, aunque a la luz del resultado se tomó como una excepción. La enorme disciplina táctica del mendocino en el Monumental fue uno de los puntos destacados. De hecho fue él el autor del gol de la victoria, pero de lo que más se habló fue del tremendo desgaste que tuvo que hacer desde lo físico, incluso de las dificultades que tuvo para cruzar la mitad de la cancha. El mismo se lo tomó de manera risueña.
Lo cierto es que en el medio de tantas pruebas le llegó el turno a Joaquín Pereyra en dos partidos. El primero frente a Racing, con una actuación apenas discreta y después frente a Lanús, en el que un error en una salida, que desembocó en el gol granate, le costó prácticamente el puesto. Volvió a ser titular seis partidos después (ante Central Córdoba de Santiago del Estero). Claramente sus condiciones no encuadran dentro de lo que requiere un futbolista para hacerse cargo del carril.
Y para quienes creen que las pruebas no fueron tantas y que el tema del volante por izquierda nunca fue un problema también se debe recordar que Colazo tuvo su chance, con un resultado más de decepción que de aceptación de parte del entrenador. Desde el primer minuto jugó contra Vélez y Estudiantes (ambas derrotas).
Incluso hasta Ciro Rius se sometió también a la prueba, que duró un suspiro (los primeros 45 minutos contra Independiente).
Ahora, con Federico Martínez como alternativa, Cocca tiene otra variable a mano, con la salvedad de que se trata de un jugador que conoce el puesto. Seguramente le llevará su tiempo meterse en el ritmo que impone el fútbol argentino y, sobre todo, internalizar los movimientos que desea el técnico. Pero su llegada a Arroyito fue por el desempeño que tuvo en Liverpool de Uruguay justamente en el puesto de mediocampista por izquierda, donde desfilaron nombres, con resultados infructuosos.