Las Leonas necesitaban una prueba de carácter. Pero no para rendirle cuentas a nadie en particular. Sino para ellas mismas, para encontrar la confianza, para soltarse, para decir por fin "presentes" en el Mundial de Londres. Y porque además, de no haberlo hecho, tirando en cancha buena parte de esa esencia que las distingue, hubiesen tenido que armar las valijas para volverse a casa. Pero se soltaron, largaron la fiera y se llevaron un triunfo enorme ante Nueva Zelanda por 2 a 0 con goles de Noel Barrionuevo y Delfina Merino. Están entre los mejores ocho equipos del torneo y mañana a las 16.15 enfrentarán a un rival bastante parecido al de ayer, Australia, un viejo conocido. Y lo harán con los argumentos en mano de que pueden, de que esa primera floja primera ronda ya es pasado y que aquí ya están en el camino que quieren transitar.

























