Enfoque

Una nena en el umbral

Un texto sobre la dolorosa naturalización de la pobreza que afecta a gran parte de los argentinos. Y una triste reminiscencia del pasado

Miércoles 06 de Octubre de 2021

Algunos, como el expresidente argentino Carlos Menem, aseguraban tranquilos que siempre existió. Otros, en cambio, no la ven, porque no pueden o no quieren verla. Pero estas consideraciones acerca de la recurrente pobreza que aflige a los argentinos –y que en este momento histórico resulta acuciante– con seguridad no le importarían en lo más mínimo a la nena de cinco o seis años que dormía ayer, a las tres de la tarde de un día luminoso de primavera, sobre un umbral de la calle Entre Ríos entre San Luis y Rioja, en Rosario.

Ocurre que ella (a quien le habían sacado las zapatillas y dormía con los pies enfundados en medias estampadas y la cabeza apoyada sobre el dorso de la mano derecha) tal vez ni siquiera vaya a una escuela donde le enseñen lo más básico y mucho menos disponga de un desayuno caliente cada mañana y ni hablar de una cama donde pasar abrigada la noche. Ella, sencillamente, no tiene oportunidades, a menos que se lea su situación con una excesiva fe en los milagros.

Sin embargo, aquel presidente que fue reelegido por los argentinos, amante de los trajes caros y usual conductor a velocidades prohibidas de vehículos de alta gama, se limitaba a sonreír canchero, ganador, sin darle mayor importancia al asunto. “Siempre hubo pobres”, justificaba. Tenía razón. Y lo tremendo es que haya cada vez más.

Pero qué podría importarle eso a la gente que pasaba ayer junto a la nena sin mirarla. Ella solo conoce la miseria. Con qué o quién estaría soñando ayer por la tarde, la mejilla contra el umbral helado y un rayo de sol enredado en los cabellos.

Con qué jardín, con qué mundo, con qué abrazo. Con qué futuro imposible.

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