Opinión

Una linda gambeta hacia lo imprevisto

La salida de Messi del Barcelona, un gesto audaz que recuerda otros momentos del deporte que calan hondo en las emociones

Martes 25 de Agosto de 2020

Solamente el fútbol ofrece momentos como estos. No es la final del Campeonato del Mundo, no es una definición por penales en un partido histórico, no es la jugada indómita donde la pelota toca la red en un partido cerrado. Pero uno de los mejores jugadores de la historia del deporte toma una decisión que es un hachazo en el tiempo. E instala la respuesta a un conflicto íntimo en el foco de todos los medios de prensa de la tierra.

Messi se va del Barcelona abandonando con su decisión un modo de estar en el mundo por veinte años. Pasó dos terceras partes de su vida en el club del que se marcha. Por supuesto que su destino material hace mucho que no depende de lo que haga. Pero en esta apuesta hay un acto de desprendimiento y de audacia. Desprendimiento de la comodidad de lo seguro. Audacia de ir al encuentro de lo inesperado.

Se parece un poco a otros momentos del deporte que se construyen no desde el desempeño deportivo pero que calan hondo por cómo involucran las emociones. Cuando Muhammad Alí decidió no ir a Vietnam tuvo más presencia en las portadas de los diarios que cuando con 20 años derrotó dos veces a Sonny Liston. Lo mismo cuando Marcelo Bielsa dejó la selección argentina. Ya sabemos, esto es muy distinto, ni lo digan. Pero hay algo levemente comparable en el hecho de marchar de la conveniencia de lo certero a lo imprevisto. Una especie de salto al vacío que nos renueva el entusiasmo del enigma sobre qué vendrá ahora.

Nos tocó en suerte ser testigos de la época de Messi. Lo vimos el día de su debut hacer un gol increíblemente calcado al que le habían anulado diez minutos antes. Lo vimos irse expulsado a los 40 segundos el día que se puso por primera vez la albiceleste. Lo vimos hacer la misma jugada de la de Diego a los ingleses y partiendo del mismo sitio. Lo escuchamos inspirar frases ingeniosas como ese día a Pep Guardiola: "Leo es el único jugador que corre más rápido con la pelota que sin ella". Lo vimos ganar finales de la Champions haciendo goles de cabeza. Lo vimos triste en cada final negada. Vimos su descomunal sentido del equilibrio, su monstruoso don de ubicuidad, la rapidez para resolver sin lugar la opción más ventajosa.

Lo que no sabemos es lo que viene. El tampoco. Seguimos teniendo suerte, porque eso, nos ofrece más sorpresas. Y eso es buenísimo.

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