Tras el revés en el Senado -la primera caída con votos legislativos-, la Casa Rosada puso en duda la convocatoria del Pacto de Mayo con los gobernadores e instaló la posibilidad de reenviar al Congreso un DNU "en pedacitos". Una causa y un efecto que deja en evidencia los límites de la narrativa del gobierno de Javier Milei.
Sin haber fijado una dirección en materia de acuerdos (por momentos con mandatarios provinciales, por otros con legisladores nacionales), el megadecreto destinado a reiniciar el Estado nacional terminó cosechando una derrota posiblemente innecesaria.
Al mismo campo de juego, la Cámara alta, no muchos días atrás habían ingresado proyectos de ley espejo para que el DNU -también raleado por la Justicia después de darle lugar a una batería de amparos- tuviera una salida constitucional e institucional.
image.png
El Senado nacional rechazó un DNU por primera vez en su historia.
Foto: Archivo / La Capital.
Así las cosas, el único andamiaje del gobierno no logra fortalecerse y, por momentos, las espadas presidenciales parecen no mensurar las razones. Incluso, el oficialismo ya hizo circular una nueva ley ómnibus, más acotada que la anterior (retirada de Diputados por el propio Milei) pero con una pretendida aprobación a libro cerrado.
El megadecreto llega ahora a Diputados, donde la oposición todavía no reúne mayoría para frenarlo, aunque le falta pocos votos. Si bien el Congreso nunca pudo derogar un DNU, lo ocurrido este jueves en el Senado constituye el sexto caso desde el regreso de la democracia, en 1983, en el que una de las dos Cámaras rechaza esa herramienta del Ejecutivo.
>>Leer más: Milei dijo que el rechazo al DNU busca "socavar el Pacto de Mayo y el gobierno nacional"
Después de una previsible catarsis oficialista en redes sociales, destinada exclusivamente a entonar a su núcleo duro, la vertiginosa gestión mileísta encara la fase de recuperación. Habrá que ver si el escenario posterior al rechazo de los senadores al DNU refleja predisposición al diálogo. Y, sobre todo, si aquellos que hablen en nombre de la Rosada no vuelven a terminar desacreditados.
En su narrativa, el gobierno de Milei insiste en avanzar hacia un objetivo sin escatimar fintas a las instituciones y machacando con una cruzada contra la casta, todavía redituable. También es cierto que una crisis grave como la que atraviesa la Argentina torna inestable todo guiño proveniente de la opinión pública.