En estos días, el dilatado y complejo conflicto sectorial que tiene como actores
centrales al gobierno nacional y las entidades agropecuarias, ha tomado un carácter particular en
términos de la dureza de posiciones y también de las consecuencias que trajo aparejado.
Pero más allá de ello, y teniendo en cuenta la resolución 125/2008 del
Ministerio de Economía que provocó este conflicto, el interés del presente se ocupa de la
caracterización que puede hacerse de las dos variables macro que están en juego en dicha medida y
en dicho conflicto: la política y la economía.
Podría decirse que ambas ciencias sociales deben estar desde los estamentos
académicos e intelectuales, y desde las áreas de gobierno y los partidos políticos, atravesando un
momento de discusión y debate sin antecedentes en los últimos años.
Y particularmente merece ser analizado el cruce y tergiversación del conflicto
actual campo-gobierno desde ambos términos, orientando la discusión hacia aquello que los teóricos
llaman "politización de la economía" y/o "mercantilización de la política".
El nuevo escenario internacional y las consecuencias no deseadas de la
globalización, son dos aspectos que también suman complejidad a este conflicto que vive la
Argentina, porque al mismo momento que los bienes producidos por nuestro país atraviesan una
situación favorable en término de precios y la economía nacional crece, la globalización nos sigue
generando problemas de extranjerización del sistema económico y de surgimiento de nuevos actores en
ese proceso. Todo ello, sin duda, hace más complejo y difícil de resolver este conflicto, y también
más complejo el análisis sobre la preeminencia de la economía sobre la política, o viceversa.
Por ello, y atento al envío por parte del Poder Ejecutivo al Congreso nacional
del mensaje Nº 941 para proceder a la ratificación o rectificación de las resoluciones sobre
retenciones móviles, y también sobre las compensaciones a pequeños productores por la siembra de
soja y en zonas extrapampeanas por flete, se abre una nueva etapa donde claramente hay uno de estos
aspectos que se encima sobre el otro.
Con este marco, podemos decir que la mercantilización de la política es un
proceso que se hace fuerte con el resurgimiento del paradigma liberal en el último cuarto del siglo
XX, donde el retroceso del Estado de bienestar hace que el aparato gubernamental pierda peso
específico y relativo en el proceso capitalista, y como consecuencia, se observe a la política como
una "mercancía" donde hay transacciones, juego de oferta y demanda, y un "precio" final; donde
además algunos ganan y otros pierden, y donde en definitiva, las posibilidades de transformar la
realidad no apuntan a un objetivo superior, sino que la mercancía es el fin mismo. Ello fue lo que
ocurrió en los países latinoamericanos desde mediados de los años ’70 hasta el inicio del
siglo XXI, y hoy ese proceso parece estar redefiniéndose.
En cambio, la politización de la economía es un proceso que, a mi humilde
entender debería ser natural, ya que el Estado (órgano central en la hechura de políticas públicas)
dirige la "política económica", lo cual claro, debe hacerse en el marco de las leyes y con la
participación de las instituciones. Este resurgir del Estado, ya no como productor y agente
económico activo, sino como regulador y contralor de las actividades económicas, y como
"incipiente" testigo de las actividades de servicios que contribuyen al desenvolvimiento de la
economía, parece indicar que estamos nuevamente ante un proceso de adelantamiento del papel estatal
sobre el privado. Como plantea Gregorio Rodríguez Cabrero, la "administrativización de la economía"
es propia del intervenir del Estado, y este es un aspecto central de discusión en el marco de este
conflicto sectorial.
El hecho de que en el Congreso nacional se comience a discutir la decisión
económica suma a esta idea de mayor politización, y más aún, revitaliza la actividad política, tan
degradada durante muchos años, y hoy retomando fuerza y vigencia.
En definitiva, estamos ante un nuevo proceso de politización de la sociedad, y
en particular de la economía, donde todavía queda por descifrarse si esto significa un
resurgimiento real, coherente y continuo del protagonismo que el Estado debe tener sobre las
decisiones económicas y sobre el rumbo de este modelo capitalista globalizado, vuelvo a repetir,
con nuevos actores y con una estructura y un funcionamiento económico cada vez más extranjerizado.
Si no es eso, será una simple interrupción política sobre la economía.
La academia estará debatiendo si teóricamente hablaremos de neo-keynesianismo,
nueva política económica, o un mero retroceso del neo-liberalismo, pero lo cierto es que las
tensiones propias del juego capitalista están tirando la cuerda, y el equilibrio "justo" entre
política y economía parece terminar.
Que sea este el inicio de un proceso politizador de la economía, a mi juicio ya
se constituye como una clara señal que estamos cambiando y avanzando hacia una nueva etapa, donde
esperemos sea la política la que decida sobre la economía, y no esta última la que dirija los
destinos de nuestra Nación.
(*) Licenciado en Ciencia Política (UNR). Presidente del Centro de Estudios
Sociales y Acción Comunitaria de Rosario (Cesyac).
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