A la ministra de Salud provincial, Sonia Martorano, le gusta repetir una frase: "Vengo de la trinchera". Una carta de presentación que dice mucho de una funcionaria hiperquinética que empieza a mandar mensajes de WhatsApp a sus colaboradores antes de las seis de la mañana y deja el teléfono recién a la noche. Después de haber conducido la salud pública santafesina durante casi dos años en los cuales médicos, camas, respiradores, testeos y vacunas estuvieron como nunca en el centro del debate público; la funcionaria no pierde el ritmo, aunque reconoce que extraña el trato diario con sus nietos, que todavía tiene una batería de estudios médicos sin hacer y que debería volver a terapia.
Martorano, de 64 años, se crió en una familia de clase media de la ciudad de Rosario. A los 17, cuando terminó la secundaria en el colegio Adoratrices, decidió estudiar medicina. Seis años después invitó a sus padres a la graduación. "Hice la carrera en seis años, justito, y salí con 23 años recién cumplidos. En general terminaba en diciembre y me pasaba enero y febrero esperando empezar las clases", recuerda y afirma que ser una buena alumna no le demandaba demasiado esfuerzo. "Estudiaba, obviamente, pero la verdad es que tengo algo de facilidad", dice.
Entrevista a Sonia Martorano - Parte 2
La ministra no nació en una casa de médicos ni de trabajadores de la salud. Fue la primera y si bien le hubiera gustado que sus hijos siguieran su profesión no se le dio: uno es abogado y el otro es traductor de inglés y de francés. Los mellizos nacieron cuando ella hacía guardias en un servicio de neonatología privado. Tuvo sólo un mes de licencia, después volvió al sanatorio.
_¿Su formación y su comienzo en la profesión estuvo más vinculado al sector privado de la salud que al ámbito público?
_Me formé inicialmente en el sector privado, pero tuve idas y venidas. En el sector público trabajé en el Hospital Provincial, donde tengo un cargo desde hace 23 años. Y además de eso, como neonatóloga, me inicié en la clínica de neonatología, la primera en la ciudad, que estaba en Moreno al 500, un lugar de excelencia a donde se formaron todos los jefes de servicio. Íbamos a buscar niños a toda la provincia. Estuve mucho tiempo ahí, después me pase al Provincial y seguí trabajando en el Julio Corso y en el Español.
Junto a otros profesionales, Martorano participó de los inicios de la neonatología en la ciudad. "Es una profesión hermosa porque es de una entrega absoluta; pero también es de mucho estrés. Ahí empecé a ver cuestiones de nuestra inserción laboral y creamos la Asociación de Neonatología, de la cual fui la primera presidenta, y trabajamos mucho en mejorar los ingresos y conseguir los cargos full time en la provincia".
_¿En ese momento, podría decirse, estaba del otro lado del mostrador?
_Siempre digo que vengo de la trinchera y que sé cuáles son los derechos de un trabajador porque los luché muchísimo. Trabajaba en el sector privado en la época en que no teníamos relación de dependencia y me embaracé de mellizos, un mes después de que nacieran yo estaba de nuevo de guardia. Y ahí empecé a despertar esas inquietudes que me llevaron a la asociación médica y al colegio de médicos.
La ministra fue la primera mujer del país en asumir la presidencia de un colegio de médicos. Recuerda que en las primeras reuniones muchos no le hablaban, pero festeja haber dejado huellas: la actual presidenta del colegio es otra mujer: Angela Pringione.
"La medicina es una profesión absolutamente machista, pero ¿cuál no lo es?. Actualmente la matrícula es 70 por ciento femenina, pero siguen existiendo nichos donde a las mujeres les cuesta acceder. Yo iba a las reuniones de los colegios de todo el país y eran todos hombres y al principio casi no me hablaban, pero después eso cambio", recuerda.
_Se puso la pandemia al hombro, se contagió de Covid. ¿Cómo está su salud? ¿Se hizo chequeos médicos en estos dos años?
_Soy médica, no. Me medí anticuerpos, me hisoparon. Me hicieron estudios cuando estuve internada por Covid, pero tengo todo el circuito postcovid indicado hace un año y todavía no me lo hice.
_Y la salud mental, ¿hace terapia?.
_Hice hace diez años, con una médica psiquiatra que hace psicoanálisis. Creo absolutamente, pero no hice análisis durante la pandemia.
_¿Qué le ayudaba a sacar la cabeza de la pandemia?
_Los chicos, la familia, jugar con mis nietos. Fue durísimo, pero ciertamente nos dedicamos casi exclusivamente a cuidar y no nos cuidamos.